Avisar de contenido inadecuado

Cuento: El niño que queria volar

{
}

 

EL NIÑO QUE QUERIA VOLAR

 

Quique era un niño de tan solo 7 años, él vivía en Yavàros, Son. Su aspecto era humilde; y su padre al igual que su abuelo se dedicaban a la pesca. Su madre se levantaba muy temprano para hacerles desayuno y él tenia que caminar mucho para llegar a su escuela.

 

Enrique era un niño muy soñador, a veces parecía que vivía en su propio mundo porque no platicaba con sus compañeros, pero el se sentía muy bien así.

 

Por las tardes después de terminar con su tarea se iba a la playa y se sentaba en la arena para contemplar a las aves. Le encantaba ver todas las maniobras que ellas hacían y no se cansaba de verlas. Quique pensaba que el ser ave era lo mejor que le hubiera podido pasar, pero como era una persona solo se tendría que conformar con verlas hacer lo que el tanto añoraba que era: volar.

 

Su madre era una mujer muy noble y amaba a su hijo, por eso cada vez que llegaba a su casa ella lo recibía con un gran beso y le decía: ¿cómo le fue a mi ave fénix?, y Quique solo sonreía.

 

 Un día llego su abuelo con un regalo; el niño estaba muy emocionado, pero cuando lo vio, se desconcertó un poco porque se trataba de una cámara fotográfica.

El abuelo le explico que esta le serviría para que quedaran plasmadas en ella todas las imágenes de las aves, que cada quince días o cada mes irían a la ciudad para poder revelarlas y que así las conservaría para siempre.

 

Quique se emociono mucho y salió corriendo hacia la playa, empezó a tomar fotos de cada movimiento que hacían las aves, todos estos le parecían interesantes y bellos y su deseo de volar era aun más grande. Pero... los hombres no pueden volar. Esa frase se repetía siempre con un gran pesar.

 

            Las aves le atraían, le gustaba ver como estas atrapaban a los peces y como hacían miles de maniobras en el cielo despejado.

 

Sí, es verdad, en la escuela no ponía atención; se la llevaba viendo el cielo por la ventana del salón  y desde ahí contemplaba a las aves que pasaban en busca de comida.  No hacia la tarea por irse temprano ya sea para tomar fotos de las aves o para ponerse a dibujar sus vuelos.

 

Un  día su  papá sintió curiosidad sobre porque Quique veía tanto las aves,  así que le pregunto: ¿ya terminaste tu tarea? a lo que solo contesto con un ¡ emm! El padre insistió: ¿sí?,  haber enséñamela. Afortunadamente se acordó de un trabajo que había hecho en la escuela y se lo enseño. El padre convencido de que su hijo había trabajado le dijo: ven, te tengo una sorpresa.

           

Salieron a la playa con una gran bolsa negra, el niño estaba intrigado por la actitud de su padre. Don Tomas, como se llamaba este le pregunto: ¿sabes que es esto? ¿te lo imaginas?, pero Enrique no tenia ni la más mínima idea. Cuando el padre saco de la bolsa un cometa blanco en forma de gaviota, le dijo: ¡vamos a volarlo!. El niño solo abrió sus ojos en forma de sorpresa y una gran emoción.

 

            Ambos pasaron toda la tarde juntos, el padre estaba feliz al ver la cara de su hijo que reflejaba una gran felicidad y eso lo llenaba mas que un día favorable de pesca.

 

            Al anochecer Quique se sintió mal porque le mintió a su padre, no podía ni verlo a la cara,  por eso no pudo dormir muy bien. Cuando llego a la escuela se notaba desvelado, entonces la maestra Imelda se le acerco: Enrique ¿trajiste la tarea?. El niño solo agacho la cabeza. A lo que la maestra respondió:  Entonces tendré que llamar a tus padres.

            Cuando los padres leyeron el recado se sintieron tristes, no entendían que era lo que estaban haciendo mal, siempre se mostraron ser amorosos con él. Esa tarde no fue a la playa, solo miraba la pared de su pequeña habitación que estaba cubierta de las fotografías que había tomado y que su abuelo le revelaba cada mes. Entonces se pregunto: ¿por qué no puedo dejar de pensar en las aves? ¿por qué mi deseo de volar es más grande e importante que todo?. Agarro un cuaderno y trato de escribir: me gustaría volar porque:

  • 1. Es mas divertido volar que caminar
  • 2. volando se puede llegar a cualquier parte y rápidamente, sin tener que pagar nada.
  • 3. las aves no tienen obligaciones ni se preocupan por nada, solo se la pasan jugando.
  • 4. Siempre están con su familia, nunca están solos.

 

Se quedo pensando en sus respuestas y llego a la conclusión que le gustaría volar porque deseaba sentir ese aire de libertad. Amaba a sus padres, a sus amigos, a su abuelo pero aun así: deseaba volar.

 

Muy temprano llegaron los padres de Quique, la maestra los saludo algo seria. Los paso a la dirección y les dijo  lo mal que iba su hijo en la escuela. Los padres sabían perfectamente que lo que ella comentaba era verdad y prometieron poner mas atención en las tareas del niño.

 

Quique estaba triste porque todas las tardes tenia que estar encerrado en su casa estudiando todas las materias, ya no podía salir con las aves.

 Pero un día cuando iba camino  a la escuela escucho un ruido muy fuerte y asustado volteo al cielo. Era algo grande, que volaba pero... no era un ave. Asustado corrió rumbo a la escuela, la maestra al verlo le pregunto: _¿qué te pasa? ¿por qué vienes tan asustado?. Entonces le explico lo que acababa de ver. La maestra sonrió porque le causo gracia y dijo: _mira Quique, lo que acabas de ver no es otra cosa que un avión. Si quieres llamarlo así: es una enorme ave que construyeron los hombre para poder transportarse a diferentes lugares. _¿Y que hago para poder viajar en el?, le pregunto a su maestra.

Imelda respondió: ¡mmmm! Para eso se necesita mucho dinero. Entonces el niño agacho su cara con profunda tristeza y añadió: ­_¿por qué sólo los ricos pueden volar?, la levanto de inmediato y dijo: _las aves no tienen clases sociales, todas ellas pueden volar.

 

La maestra quería mucho al niño a pesar de que no fuera un excelente alumno, por eso compro un par de canarios y se los regalo. El niño contento los cuidaba con entusiasmo pero después llego a la conclusión de que no tenían porque estar enjaulados porque ellos habían nacido para ser libres, habían nacido para: volar y los dejo escapar.

 

Así pasaron los años, con su gran amor por las aves hasta que se hizo joven. Empezó a trabajar con su padre en la pesca, le empezaron a interesar las muchachas y estudiaba un poco más. Su abuelo que aun vivía había reunido suficiente dinero (cosa que nadie sabia) para darle un regalo a su nieto cuando cumpliera 17 años y faltaban solo dos días, así que le dijo: Enrique, empaca tu equipaje porque nos vamos de viaje, no dando mas explicaciones.

Como Enrique quería mucho a su abuelo y respetaba cada decisión que él tomara, no le pregunto nada e hizo su maleta.

 

Salieron temprano de Yavaros rumbo a Hermosillo, Sonora, fueron mas o menos 5 o 6 horas de camino, ya casi llegando el abuelo le pregunta: Quique, ¿aun te gustaria volar? ¿qué tanto harías por hacerlo?. A lo que responde: _abuelo, haría lo que fuera por volar.

 

Bajaron del autobús y tomaron un taxi, el abuelo le dio un papel al chofer y este lo leyó. En el estaba anotada la dirección. Cuando iban a llegar el abuelo le tapo los ojos a su nieto, bajaron del taxi, lo tomo del brazo y le dijo: ahora si Enrique, destápate los ojos y lee lo que dice este letrero. El muchacho se los destapa y lee: escuela de aviación.

 

No entendía o no se explicaba que estaban haciendo ahí y al ver la cara de desconcierto del nieto el abuelo expresa: por años he visto el gran amor que tienes por volar, que ese es tu mas grande anhelo. Enrique, te quiero demasiado que haría todo por hacerte feliz, por eso he pagado tus estudios en esta escuela de aviación. Ahora tu sueño se hará realidad, podrás volar por siempre.

 

El nieto estaba mas que contento pero comento: abuelo, pero esta escuela es muy cara y nosotros no tenemos dinero. A lo que el anciano sabiamente respondió: hijo, nunca digas: no puedo, no te eches de menos, todos podemos hacer nuestros sueños realidad, todos podemos de una u otra forma: volar. Toma hijo, (le entrega los papeles para que inicie sus estudios) aquí te entrego tus alas, ahora si: ponte a volar.

 

Enrique toma los papeles, entra al salón de clases y escucha como están pasando lista; toma asiento cuando de pronto escucha su nombre: Sebastián Enrique Pérez Serrano. Ahora si estaba seguro que iniciaba su viaje al cielo.

 

 Autor: Maru Buelna

 

 

 

 

 

 

 

{
}
{
}

Comentarios Cuento: El niño que queria volar

me parecio muy bonita espero encontrar otra refleccion para entretenerme algo por que a mi megusta leer mucho y me encantan lasreflecciones

amairani amairani 02/03/2010 a las 04:36

me gusto el cuento.el abuelo cumplio el sueño de su nieto.

aww que liindo aunque casi no me gusta leer pero muy bueno ademas deja una buena enseñansa, tanbien coloquen reflexiones por que es bueno saber que reflexion respectivamente deja el cuento pero bueno como no se puso la reflexion hay que contenerse ... gracias *_* <3

lupita lupita 09/07/2012 a las 20:01
jjejjejejjej buena esa historia del niño
salma salma 04/06/2013 a las 21:13

Deja tu comentario Cuento: El niño que queria volar

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

Avatar de usuario Tu nombre

Los comentarios de este blog están moderados. Es posible que éstos no se publiquen hasta que hayan sido aprobados por el autor del blog.