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CUENTO: Pensamiento de mujer

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Cuento

PENSAMIENTOS DE MUJER

 

A veces es tan confuso aquello que sentimos, que no podemos definirlo con palabras, solo sabemos que estamos hartas del mundo, del trabajo, de las deudas o de los miles de problemas que vivimos a diario; que en algún momento de nuestra vida explotamos y... quizás añoremos esa etapa de niñas.

 

Estaba tan feliz con ese nuevo trabajo, al fin iba a ganar mas de lo que había estado percibiendo en años anteriores. Mi familia iba a estar más estable, les iba a poder comprar algunas cosas que ellos deseaban. Pero desafortunadamente no fue así, las deudas que habíamos estado arrastrando eran muchas, que era imposible salir de ellas.

 

Solo sé que la presión del trabajo era mucha, no tenia ni un segundo; ni un fin de semana de descanso siquiera. Porque aquellas mamás que trabajan lo comprenden: lavar ropa, tenderla, doblarla, plancharla, lavar platos, barrer, trapear, hacer tareas... en fin. Y aparte trabajar sin ni siquiera tener un gesto de cansancio o disgusto porque el mundo se te hecha encima.

 

¿Qué si en algún momento me llegue a sentir como un robot?, claro que sí. Haces todo tan automático y repetitivo... llegue a fastidiarme. Hoy suena fuerte mi protesta: ¡quiero tener un momento para mí!. ¿qué si que quiero hacer?, lo que sea: bailar como loca, cantar, ver las estrellas, salir de compras, caminar por la calle, reír... en pocas palabras: quiero vivir. Porque el tiempo se me escapa de las manos y he hecho todo por el mundo menos por mí.

 

El otro día iba manejando apresurada porque ya casi era hora de clases, me detuve en un alto y escuche unos gritos. Al voltear vi a dos niñas jugando, se empujaban y reían. Me quede contemplándolas y de pronto... sentí ganas de llorar. Si, deseaba tener ese momento para mí, en donde no te preocupas, solo te diviertes o juegas con tus amigos y sin nada: eres feliz.

Así es, ¡ cuantos años no he perdido trabajando arduamente sin tener una vida estable!. Sólo viviendo al día, sacrificando a mi familia, desperdiciando mi vida y a veces no teniendo el reconocimiento que merezco. No me he preparado para seguir siendo ese ser que va como zombie, haciendo lo mismo, yo no quiero ser un zombie, yo tengo vida, soy un ser humano que tiene pocos instantes, que de la noche a la mañana pueden desaparecer o me puedo ir acabando... me puedo ir arrugando, quedar inmóvil quizás, incapacitada en una silla de ruedas o con un bastón. Me voy a hacer vieja; estoy esclavizada a un sistema en el que recibo poco salario, trabajo como esclava y ¿no soy reconocida?.

 

Vaya, vaya. En este mundo tan feminista, en que las mujeres deciden si quieren tener hijos, abortar, trabajar, casarse, o ser promiscuas; llega una edad en que te haces miles de preguntas, en que ya no estas contenta con tu vida, en que te das cuenta que tan importante es que una madre este con sus hijos y que mientras estuviste todo el tiempo compitiendo con los hombres, tus hijos ya volaron, se casaron o se fueron de tu lado; algunos agradeciendo el sacrificio que hiciste por ellos y otros odiándote porque los abandonaste por tanto tiempo.

 

No sé que sea de mí, si lo uno o lo otro. Quien sabe que pasara por esas cabecitas inquietas, por esos pequeños que corren y gritan todo el día, que duermen de día y se despiertan de noche, que cargan baterías para desvelarme. Después el de todos los días: tengo sueño, no quiero ir a la escuela, me siento mal, el: hoy no va a ir la maestra.

Pero ¡imagínense!, que seria de mí si estuviera las 24 horas del día escuchando esos gritos que aturden mis oídos, esos pleitos entre hermanos: me quito mi juguete, me pego, me esta molestando y de repente los llantos.... bastante molesto para que sean continuos.

 

Déjenme descansar, hoy que ya se fueron a la escuela puedo aprovechar para ver de perdida ese programa de televisión que en el resto del día no he podido ver, comerme ese chocolate que  se me antoja o prender el stereo para escuchar las canciones que tanto me gustan, mientras canto al ritmo de la música. Quiero recordar aquellos momentos de conquista, sentirme bonita, sexy, mirarme al espejo...

Mmmm puros suspiros, son solo recuerdos, es solo un pasado. Ya hay algunas líneas de expresión, mi rostro ya es maduro, mis brazos tiemblan como gelatina y hasta me cuesta trabajo agacharme. Deje de hacer ejercicio hace mucho tiempo, cuando era una jovencita que cuidaba exageradamente su figura, que vivía de dieta en dieta porque siempre deseaba verse bonita. Y hoy: si, hace mucho que se fueron los bikinis, esas blusas o pantalones entallados y hasta esa sonrisa.

 

¿Por qué paso todo esto?, me perdí en el mundo laboral, no gane mucho pero si tuve mi momento de fama. Me sentía la estrella cuando me encontraba con gente que escuchaba mis programas de radio. Claro que eso fue solo al inicio, cuando apenas empezaba, ya después vi la gran responsabilidad que esto implicaba y la gran oportunidad que tenia para ayudar o apoyar a los que me necesitaban.

 

El haber trabajado en ese medio que tanto me apasiona fue uno de mis mejores sueños hechos realidad, que por azahares del destino la vida me llevo por otro camino que al principio me gusto, pero el que en estos momentos me hicieron también despertar, el querer despertar a la vida.

 

Y aquí estoy, con tantos pensamientos encontrados, sintiendo que me quedan pocos segundos; que el tiempo se me escapa de las manos.

 

¿Seré normal? ¿por qué me sentiré así?, ¿porque en estos momentos me siento tan triste?. ¿será la menopausia?.

No sé ni que diablos sea la menopausia, cuando llega, o porque las mujeres le temen tanto o le tememos tanto a esa etapa.

Muchas veces como insulto los hombres dicen: estas menopausica. Malditos hombres, como si toda su vida se les pudiera parar su aparato reproductor. Ese también se queda sin vida señores.

Pero en fin, ahorita lo que menos me preocupa son los hombres. Quisiera encontrar esa formula secreta para sentirme satisfecha; que ningún té o ni unos de esos condones cosquilludos que anuncian en la televisión me pueden hacer sentir.

Porque como todas las mujeres, yo también tengo mi historia. He sufrido, he gozado, he tenido logros, me he enojado, he odiado, he amado, y he reído hasta que me duela el estomago.

 

Bien dicen que si comparas tu felicidad con la de los demás, nunca podrás ser feliz; porque no ves los momentos bonitos o agradables que pasan a tu lado.

 

Esta bien, volteare y escuchare cada sonido. Se escucha algo... uno avión paso en estos instantes, después se escucho a un niño correr, un carro que paso por la calle, luego paso una moto, unos niños gritando y riéndose. Después pasaron mas carros y niños con sus papás.

 

Ya no tarda en llegar Astrid. No abrirá la reja porque la tengo cerrada, gritara: mamà y vendra con su cara chorreada, me pedira una moneda para comprarse un helado y después sé ira corriendo antes de que se vaya el vendedor.

Otra posibilidad es que deje apresuradamente su mochila y pida permiso para irse a jugar un rato con sus amigas.

 

Bien, a mi lado sólo hay un closet, una cama, la fotografía de mi mamá y parece que me observa. A de decir que estoy loca por sentirme así con tantos cuestionamientos.

 

No abro la cortina de la habitación, no tengo ganas de mirar a la calle. Solo me concentro a los alrededores de donde estoy. Se oye la reja...  Astrid ya llego, escuche sus gritos: ¡mami!, ¡mami!. Ábreme, la puerta esta cerrada.

 

Al salir la mire a los ojos, en esta ocasión no me fije si tenia su carita chorreada, solo en esa amplia  sonrisa que había en su rostro y  cómo tenia sus manos escondidas hacia atrás.

 

No me pidió dinero, ni permiso para irse con sus amigas, solo me dijo: cierra los ojos, te traigo una sorpresita.

Los cerré mientras caminábamos hacia adentro de la casa. Cuando los abrí, traía un ramito de flores para mí. La abrace fuertemente y le di muchos besos, puse el ramito de flores en un florero de la sala. Después le di un helado que había guardado en el refrigerador para ella.

 

Ahora me doy cuenta que no todos los días son iguales, siempre hay algo distinto, nada mas que a veces no lo notamos porque vivimos tan a la carrera que no tomamos en cuenta los pequeños detalles. Y todavía me estaba cuestionando y andaba indagando: ¿Qué si que era la felicidad?.

 

Ya no me concentrare en esa habitación, ni en mis alrededores. Abriré la ventana, dejare que entre el sol esta mañana y veré como las hojas de los árboles se mecen lentamente con el susurro del viento. Sin importarme cuantas hojas puedan caer.

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Comentarios CUENTO: Pensamiento de mujer

no se hace cuento escibiste esto, lo encontre, tal vez sin querer ... siento lo mmismo aunque yo solo tengo 25 años ... mas triste no? .. en fin tienes razon la alegria esta en la pequeñas cosas que pasan a nuestro alrededor , esas de las que casi no nos percatamos ... uno qusuera ser feliz como en las novelas, no se ... tenemos un concepto erroneo de la felicidad o estandares muy altos no se ... solo se que por un momento quisiera sentirme asi

animoo mujeres, que nuestro amor es el que mueve el mundo ... a l menos eso nos eso que dicen nos sirve de consuelo ...
vero vero 23/01/2010 a las 01:09
Hola Vero:
Que bueno que te gusto este cuento que más bien son los sentimientos y pensamientos de toda mujer que en algún momento de su vida los vive. No tiene mucho que lo escribi pero sigo pensando de la misma forma. Para ser felices sólo basta con desearlo y no atormentase constantemente por las cosas malas que nos pasan, todo eso ocurre para llenarnos de experiencia y hacernos fuertes...
Un saludo a todas las mujeres!!!

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