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EL LEON ENOJON

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EL LEÓN ENOJÓN

AUTOR: MARU BUELNA

Leonel era un pequeño león que tenía como mayor defecto, ser muy enojón. Eso hacía que tuviera muy pocos amigos.

Un día mientras caminaba entre los matorrales se topó con un venado muy hermoso, trato de agazaparse  para que no lo descubriera y poderlo atacar pero cuando menos lo imaginó, el venado desapareció.

El leoncito buscaba por todos lados porque no entendía como se había ido tan rápido cuando de pronto escuchó:

_Buuuu

Leonel brincó del susto; mientras el venado se reía por cómo había sorprendido al león.

Fue cuando muy enojado Leonel le dijo:

_¿Te crees muy chistoso?, no me causó gracia.

_A mi si, dijo el venadito. Mientras seguía carcajeándose de la risa.

Ya un poco más tranquilo trató de disculparse pues también había visto que el león ya se lo comía con la mirada. Así que decidió presentarse:


_Hola, me llamo Danny. Te vi por aquí de reojo y me acerqué para preguntarte si querías jugar conmigo.

_Mira, a mi no me gusta tener amigos y la verdad lo que quería era comerte.

_¿Comerme?, pero tus dientes son muy chiquitos. Además estoy muy flaco. Qué te parece que nos veamos aquí dentro de dos años. En ese tiempo tú ya serás todo un león y yo ya habré engordado y crecido para que me puedas comer.

Leonel se quedó pensando en la propuesta, no estaba muy seguro que el venado cumplirá con volver en ese tiempo así que le preguntó:

_¿Y qué sucedería si no vienes en ese tiempo?.

_Mira, vayamos con el Brujo Simón y firmemos un acuerdo, así nadie puede romper con la promesa.

El león aceptó y Danny lo llevó hacía donde se encontraba el viejo búho que se dedicaba a hacer hechizos. En el camino el venadito no dejaba de hablar sobre su familia, sus amigos y lo feliz que era por todo lo que tenía. Leonel solamente escuchaba pues pensaba que no tenía porque platicarle a un extraño sobre su vida.

Cuando llegaron Simón les preguntó que si para que lo querían, cuando ellos le explicaron que querían hacer un trato el viejo búho se sorprendió ya que lo consideraba absurdo; así que les aconsejó que para que nadie dejara de cumplir con ese acuerdo, ellos de ahora en adelante iban a tener que estar juntos, así evitarían que el venado se escapara.

No muy conformes aceptaron lo que el búho les aconsejó y tuvieron que convivir a diario.

Los primeros días como eran de suponerse, el león se mostró muy cortante con el venado, no platicaba mucho y siempre estaba criticando todo lo que hacía. En cambio el pequeño venado, reía y cantaba a cada momento, todos los animalitos que se encontraba en el camino lo saludaban con gusto, eso a Leonel le daba mucho coraje, no resistía que ese venado fuera tan querido mientras él era odiado por todos.

Lo malo es que Danny desconocía ese sentimiento y tenía que lidiar con su mal humor.

La vida trae demasiadas sorpresas, uno nunca sabe cuándo puede necesitar de alguien y así le sucedió al león cuando sorpresivamente cayó en una trampa que habían colocado unos cazadores. Leonel empezó a rugir con todas sus fuerzas pidiendo ayuda, afortunadamente Danny venía de otra parte, así que los cazadores que se encontraban de espalda no lo vieron y fue cuando se abalanzó contra ellos dándoles un tremendo tope. Estos sacaron sus armas para matar al venado pero como este tenía muchos amigos todos salieron para salvarlo.

Los cazadores al verse ante el peligro salieron huyendo, Danny desató al león de la trampa mientras le decía: _Ya estás a salvo.

Al principio el león no sabía que decir porque su orgullo no lo dejaba que agradeciera, pero al recordar como el venadito arriesgó su vida y como los demás se le unieron para apoyarlo fue cuando se dio cuenta que no le ayudaba en nada ser como era. Así que decidió cambiar y hacer algo por los demás animalitos para ganarse su afecto.

Empezó a ser más amable, a ayudar a los demás y a sonreír… poco a poco Leonel fue teniendo amigos; amigos que con el tiempo desaparecieron ya que cada uno fue tomando su propio camino cuando llego su juventud.

Danny y Leonel dejaron de verse, ninguno de los dos recordaba en viejo trato que hicieron cuando eran niños pero al viejo búho jamás se le olvidó: un trato era un trato.

Pasaron esos dos años, ambos animales había crecido y cambiado, el león seguía sus instintos para alimentarse pues era el ciclo de la vida. ¿Qué haría si de pronto Daniel se presentara de nuevo en su vida?.

El viejo búho preparó el encuentro cuando Leonel se encontraba de cacería. El bello venado apareció en su camino sin percatarse que el león lo observaba esperando el momento indicado para atacar.

De pronto se abalanzó contra el dándose una tremenda pelea en donde el venado trataba de librarse de ser comido por tremenda fiera que en ese tiempo ya poseía una gran fuerza.

Y sucedió algo inesperado… sus miradas se encontraron, cambiando ese odio por un sentimiento de incertidumbre, de reconocimiento. Como una película hacia el pasado empezó a correr la memoria de ambos y fue cuando Leonel preguntó:

_¿Eres… Danny?.

El venado seguía observándolo, queriendo reconocer a su viejo amigo pero este ya estaba muy cambiado físicamente.

_¿Leonel?.

Si, soy Leonel le respondió el rey de la selva. Y fue cuando interrumpiendo el momento se apareció el viejo búho para recordarles su promesa.

_¿Se acuerdan de mi?, hace dos años me buscaron para firmar un acuerdo, el tiempo llegó, es hora de cumplirlo.

_¿Acuerdo?, mmm no recuerdo respondió el venado al verse con la probabilidad de morir en ese instante.

Fue cuando de inmediato llegó a la memoria del león eso que había prometido el venado: dentro de dos años se buscarían para que se lo pudiera comer. Pero también recordó como fue salvado por este, los buenos momentos que pasó a su lado y como Danny había sido un buen amigo de la infancia. Entonces le preguntó al búho:

_¿Y… puedo romper esa promesa?.

El búho se quedó analizando las palabras del león y respondió:

_Una promesa, es una promesa. Las promesas se cumplen.

Entonces muy enfadado el león respondió:

_Sí, pero cuando las promesas son absurdas se pueden romper.

El búho caminaba de un lado a otro, meditando las palabras para finalizar diciendo:

_¿Recuerdan que en ese tiempo no quise que se separaran?. Esa promesa se me hacía absurda porque no se conocían. Por eso les pedí que convivieran, sabía que al conocerse verían lo bueno de cada uno y que además vivirían situaciones que serían imposibles de borrar con el paso de los años. Ambos se tienen cariño.

_Sí, contestó Danny. Cuando nos separamos me hiciste mucha falta, siempre te recordé. No pensé que te llegaría a volver a ver y menos de esta forma.

_Ni yo, dijo Leonel.

Los dos animales sonrieron, con sus miradas reafirmaron que seguían siendo amigos a pesar de la distancia.

El búho feliz al haber cumplido con su misión se despidió de ellos recordándoles que hay promesas que si se pueden romper o que no se deben ni siquiera hacer.

_Bien, comentó Leonel al ver al venado. Hoy haremos una nueva promesa: siempre seremos amigos.

 

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Comentarios EL LEON ENOJON

Muy hermosa historia y muy bien contada.

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