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El espiritu de don manuelito

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El ESPIRITU DE DON MANUELITO

Autor: Maru Buelna

 

 

           

Sandra  entro a trabajar a un colegio en donde las reglas eran muy rígidas. En ocasiones ella se sentía prisionera de ese mundo, en donde no podía platicar con nadie y era vigilada cada segundo de su estancia en el plantel.

Pensaba que si ella deseaba correr  por entre los patios de la Institución buscando desesperadamente la salida para nunca jamás regresar... como se sentirían los alumnos con tanta exigencia.

 

Manuelito había sido el prefecto de la escuela por varios años, hasta que falleció trágicamente cuando conectaba unos cables de alta tensión ante la presencia de los alumnos que espantados lloraron y gritaron como locos.

 De ahí que entrara su sucesor e hijo: Juanito. Quien era igual que su padre, siempre llevaba una libreta entre sus brazos para anotar cualquier anomalía que viera y vigilaba con su ojo bizco e inquietante a todo el personal; causandoles cierta inquietud y temor a la vez.

 

Cada mañana Juanito entraba a un cuarto donde se guardaban tiliches; èl solamente tenia acceso a este lugar. Nadie imaginaba que ahí tuviera guardadas las cenizas de su padre, en una especie de altar, ya que tenia: velas, imágenes de santos y algunos otros objetos que se utilizan en la santeria.

Ahí hacia una especie de oración o rito para que su padre lo ayudara en su arduo trabajo de espía o vigilante. Deseaba conservar la misma perversión que caracterizaba a Don Manuel.

 

Como la mayoría de los maestros eran nuevos, desconocían quien se había encargado anteriormente de cuidar la institución e ignoraban sobre la muerte trágica del anterior prefecto.

 

Miguel fue el primero en llegar a la escuela en el turno vespertino. Como aun faltaba tiempo para que empezaran las clases, entro a la sala de maestros, esta se encontraba oscura. Deslizo suavemente su mano sobre la pared para prender la luz y sintió como alguien le apretó la mano fuertemente. Este se espanto... su corazón empezó a palpitar aceleradamente, permanecía inmóvil y no emitía el más mínimo ruido. Después escucho una voz masculina que le decía: "por eso te reporto", "por eso te reporto".

Esto lo asusto aun más. Trato de salir del lugar, pero como estaba oscuro... se tropezó con unas sillas que se encontraban mal acomodadas. Miguel empezó a gritar desesperadamente, vio de pronto una luz que reflejaba la imagen de un hombre pequeño, de complexión delgada y mirada siniestra que lo veía fijamente. Entonces empezó a gritar con mas fuerza.

 

En ese momento iba llegando Amada, quien desconcertada por los gritos camino lentamente hacia la sala de maestros y pregunto con voz temblorosa: _Miguel, ¿eres tu?, _¿sucede algo?. El docente permanecía aun inmóvil, por extraña razón no podía moverse y apenas podía salir un murmullo de su boca: _Amada, sacame de aquí.

Aunque la voz era suave, la maestra logro escucharlo. Sin embargo no se animaba a abrir la puerta porque no sabia que era lo que estaba ocurriendo dentro del salón. Entonces corrió a la calle para ver si llegaba otro maestro, para que entre los dos abrieran la puerta y auxiliaran a Miguel.

 

El maestro seguía espantado, aun veía la imagen de aquel hombre serio, con mirada dura que espantaba a cualquiera y que trasladaba de un lugar a otro como flotando en el aire. Sentía ganas de llorar, estaba además de espantado, desesperado porque su compañera se había ido dejándolo ahí.

 

Amada seguía afuera hasta que llego Faustino, el maestro de matemáticas. _Apúrate Faustino, Miguel esta en la sala de maestros pidiendo auxilio. No sé que pasa, me dio miedo abrir, vamos.

Rápidamente se dirigieron al salón, cuando llegaron, Tino como era conocido el docente expreso: _Miguel, aquí estamos, ¿qué sucede?. El maestro que ya estaba en estado de shok le dijo que abriera  la puerta, que lo sacaran de ahí porque había un fantasma.

Faustino volteo a ver a Amada, moviendo su cabeza de un lado a otro, con una sonrisa de incredulidad y le dijo: _Ay, mujer, solo te estaba jugando una broma y tu caíste. Abrieron la puerta, prendieron la luz y vieron a Miguel tirado en el piso aun espantado.

-Ya, hombre, déjate de cosas, espantaste a la pobre maestra. Comento Tino. Cuando el docente les contó lo sucedido por supuesto que no le creyeron y solamente se burlaron de el.

 

Como era hora de clases, todos se incorporaron a su respectivo salón y aunque Miguel no se sentía bien, trataba de aparentar tranquilidad ante los alumnos que ya lo esperaban en el aula.

 

A la mañana siguiente, Amada les contaba a los demás maestros lo de la tarde anterior y cuando llego el docente todos se rieron de el. Entonces enojado por los comentarios, solo les dijo: _Es verdad, aquí hay un fantasma. Y salió indignado del salón.

 

Sandra se quedo seria, ella había percibido en frió extraño cada vez que entraba al lugar y pensó que si podría tratarse de algo similar a lo que expresaba el maestro.

 

Don Juanito espiaba en la puerta para ver si escuchaba desorden en los grupos, si este estaba haciendo mucho ruido lo anotaba en su practica y querida libreta y al menor descuido pasaba los reportes a dirección. El hombre ya estaba agarrando mucho poder en la escuela, su prepotencia sé hacia notar ante todos. Pero como el director creía ciegamente en su palabra, nadie podía quejarse de su conducta.

 

A media mañana, cuando los alumnos se encontraban en clases, el prefecto se dirigió al cuarto de tiliches. Como Sandra tenia hora libre, lo siguió sin que este se diera cuenta pero no para espiarlo, sino para reportarle a un alumno del 501 que la había estado molestando.

 

El encendido de la luz quedaba dentro del salón por eso Don Juanito no se dio cuenta que Sandra estaba ahí, cuando la prendió se dirigió al altar para dejar un objeto. La maestra no concebía lo que estaba presenciando, que era eso que veía, el prefecto estaba: ¿haciendo brujería?. Rápidamente se fue del lugar antes de que fuera vista por el señor.

 

A las 5:40 la maestra de literatura estaba afuera del colegio esperando a que llegara Miguel y contarle lo sucedido, se le hacia eterno cada minuto que pasaba. Llego Faustino, Amada, Luis pero ella no entro con ellos. Su objetivo era platicar con el maestro de ingles.

 

Casi a la hora de clases llega su compañero y le expresa que desea platicar urgentemente con él, que la espere a la hora de salida. Miguel se quedo intrigado y se dirigió a su clase habitual.

 

Cuando salieron se fueron los dos caminando, se subieron al carro de ella. Iban serios, cuestionándose el maestro sobre lo que Sandra tenia que decirle.

Se bajaron en una librería ubicada en la avenida principal de la ciudad, subieron a la azotea en donde estaba la cafetería, ordenaron un café y una rebanada de pastel y fue hasta que se los trajeron cuando iniciaron la charla.

 

Sandra le contó lo que había presenciado, en como algo tan serio no podía decírselo a nadie más. Miguel asocio lo que había vivido esa tarde con aquello que le acababan de decir. Ambos acordaron en llegar temprano a la institución para ver como podían abrir la puerta e investigar que era aquello tan extraño que estaba ahí.

 

A la mañana siguiente, la maestra de literatura trato de seguir en sus horas libres a Don Juanito, deseaba ver donde tenia guardadas las llaves de aquel salón, pero vio que el hombre no se separaba de ellas, que las tenia guardadas en su llavero personal.

En la hora de receso se lo contó a Miguel. Ahora tendrían que buscar otra forma de abrir aquella aula y descubrir que era lo que pasaba o tenia ahí.

 

Llegaron en la tarde a la hora acordada, fueron a la cerrajería para pedir que les abriera una puerta ya que las llaves se les había perdido. Como llevaban la camisa de la escuela el empleado no dudo de ellos y los acompaño al plantel.

Inmediatamente les abrió el salón, le pagaron al empleado y cuando este se fue inspeccionaron cada cosa que había en el lugar. Al acercarse al altar, vieron que ahí estaba la foto de un hombre, sí, era el hombre que días anteriores había visto Miguel. Además también estaba una bufanda morada que semanas anteriores había dejado olvidada Sandra en la escuela y que nadie le pudo dar razón de ella y unos mechones de cabello... esos no se imaginaron de quien podrían ser.

 

De pronto unas de las veladoras que se encontraban encendidas, cayeron al suelo sin motivo alguno. Ambos se espantaron.

Al mover Miguel su brazo para caminar hacia la salida, tiro sin querer una caja color bronce, de la cual cayo ceniza. Sandra y el docente solo se miraron asustados y corrieron hacia la puerta, Esta no se cerro pero en la entrada estaba un ser que flotaba en el aire. Sí, el mismo espíritu o ente que ya había presenciado el maestro.

 

 Era invierno por eso oscurecía temprano. Los pasillos de la escuela estaban desolados, no había nadie más. Solo ese extraño ser flotando. De repente como si un extraño viento apareciera, empujo a ese hombre hacia la pared dejándolo aun más cerca de los docentes.

 

Este se acerco con su mirada aterradora hacia Sandra, y con sus manos al frente se iba dirigiendo poco a poco hacia su cuello. Miguel no sabia que hacer ante tal acontecimiento, no era un ser vivo con el que tenia que luchar para defender a su compañera, era un ser de otro mundo. Entonces... ¿qué hacia?.

Empezó a rezar, pero este espíritu solo se reía maquiavélicamente. Sujetando entre sus manos al cuello de Sandra mientras le iba quitando la respiración. En un instante aquel ser le había quitado la vida; la maestra yacia en el piso y el maestro temblaba cada vez más. Su corazón se iba agitando, pareciera como si se le fuera a salir del cuerpo... El espíritu solo reía malévolamente.

 

De pronto se escucharon algunas voces, los maestros iban llegando a la escuela. Miguel trato de salir rápidamente del lugar pero sé cerro la puerta, por mas que forcejeaba no podía hacer que esta se abriera. El espíritu solo lo seguía. Él estaba cada vez más nervioso. Era una forma que tenia el espíritu de Don Manuelito para torturarlo y después dejarlo libre.

 

Cuando este logra su cometido, la puerta se abre. El maestro sale con ojos desorbitados, dirigiéndose como zombi por los pasillos del plantel. Los alumnos y los maestros se asustan al verlo, algunos pensaron que este se había drogado, por eso actuaba así.

Faustino trato de hablar con el pero este no pronunciaba ninguna palabra, cuando de pronto... Amada ve que la puerta de los tiliches estaba abierta. Maestros y alumnos se acercan y ven como Sandra esta tendida en el suelo.

Ya no había altar, ni objetos extraños en el lugar. Solamente estaban: cajas, utensilios de limpieza y cacharros que no utilizaban.

 

Sí, Miguel había asesinado a Sandra. Por eso estaba extraño. Inmediatamente llamaron a la policía.

 

Jamás volvió a salir un sonido de la boca del maestro, lo acusaron de la muerte de la maestra de literatura siendo inocente, pero este ya estaba turbado, se volvió loco y nadie mas supo que entre los pasillos y los salones de aquella Institución, se encontraba aun presente el espíritu de Don Manuelito.

 

 

 

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Comentarios El espiritu de don manuelito

esta muy buena la istoria da MIEDO :-o  pero igual esta chida :-D  muy bueno tu blog
vader vader 09/07/2011 a las 21:17
Gracias Vader por dejar tu comentario pero sobre todo, que bueno que te gustó la historia.
Un beso.

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