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"Evaristo, el hombre lobo". Autor: Maru Buelna

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“EVARISTO, EL HOMBRE LOBO”

Por: Maru Buelna

 

El terror se apodera de ti cada noche de luna llena, consideras que la desgracia caerá en tu pueblo, que dejaras de ser el hombre humilde al que todos veneran, al que le reconocen su buen trabajo de carpintero.

 

No entiendes como paso, eras un hombre normal hasta los veintitrés años, en que todo cambio de forma repentina. Convirtiéndote en un monstruo, con garras, pelaje y unos dientes filosos.

 

Evaristo decidió irse a vivir a las afueras del pueblo, aquel lugar rustico, lleno de tradiciones y gente trabajadora que entablaba excelentes relaciones cordiales. Porque a pesar de que era una persona “normal”, cada noche de luna llena su personalidad cambiaba por completo, convirtiéndose en un ser despiadado, capaz de cometer las peores masacres. En donde su alma noble desaparecía para envolverse en la carátula del diablo.

 

Aullaba en lo alto del cerro, mientras lentamente se aproximaba a la primera victima que estuviera a su alcance para desgarrarla por completo, para saborear su carne y su sangre que le diera la energía que necesitaba para seguir vivo.

 

Los habitantes se sentían aterrados, no sabían aun lo que pasaba, porque la gente era encontrada en diferentes sitios, descuartizada quien sabe por que bestia que merodeaba por el lugar. Por ese motivo el Padre Arnulfo decidió hacer una misa especial, por las almas de esas personas asesinadas de forma abrupta, pidiendo en sus oraciones que desapareciera aquel ser que estaba acabando con la tranquilidad de los pueblerinos.

 

Mateo, Andrés y Tomas decidieron organizar un grupo para ir a buscar a aquello que estaba acabando con los habitantes, llevando consigo algunas armas en caso de necesitarlas. Eran pocos los hombres que decidieron acompañarlos, todos estaban temerosos de no regresar con vida, por eso algunas mujeres también se unieron ante dicha búsqueda.

 

Después de pasar por los sembradíos de las afueras del pueblo, en plena mañana, trataron de localizar algo extraño en el entorno, encontraron solo a lo lejos una  cabaña localizada cerca del cerro. Con mucha inseguridad pero decisión fueron había Allá. Algunos en mulas, otros en caballo y algunos a pie.

Eran aproximadamente quince personas las que realizaban esa expedición, que no era una aventura que muchos quisieran vivir, pero la tranquilidad era lo más importante en ese momento.

 

Cuando tocaron, Evaristo amablemente los recibió con una amplia sonrisa. Su aspecto era agradable, un hombre humilde pero muy aseado, Lejos de cualquier peligro para la sociedad.

 

Las mujeres se quedaron intrigadas en como un hombre así,  vivía tan alejado de la civilización, tan… solitario. Los invito a pasar a su amplia cocina que el mismo elaboro.

 

Andrés lo cuestiono sobre los sucesos que acontecían en el pueblo, pero al mismo tiempo le hizo una invitación para que regresara al lugar que lo vio nacer porque su vida corría peligro en ese lugar y además, nadie podría socorrerlo.

 

Evaristo que ya tenia en ese tiempo cuarenta y seis años, no era del todo desagradable para María, quien no dejaba de contemplarlo haciéndose la misma pregunta: ¿Por qué un hombre como el se alejaba de la civilización?. Con un toque coqueto se acerco a para preguntarle: ¿Por qué se fue si todos en el pueblo lo trataban bien?, acaso… ¿oculta algo que lo hizo huir?. El hombre agacho su rostro, su respiración se hizo profunda guardando en ese instante un minuto de silencio, no sabia que contestar ante esa pregunta tan inesperada, algo se le tenia que ocurrir de inmediato para salir de esa situación que empezaba a incomodarle.

 

No, nadie me trato mal y tampoco tengo nada que esconder, solo deseaba vivir mi etapa de madurez a solas, porque como recordara, nunca fui muy afortunado en el amor. Sonreía a María mientras resaltaba esta última afirmación. Continuo… desde que Patricia me dejo por otro tome la decisión de no volver a creer en ninguna otra mujer, por eso decidí irme, para estar solo y poder vivir en paz.

 

Pero, interrumpió Tomas. ¿no ha escuchado algo extraño en los alrededores?, cerca de aquí varios de nuestros conocidos han desafortunadamente fallecido de forma inhumana. ¿Cómo es que no se ha dado cuenta?.

 

Disculpe por no serles de mucha utilidad, pero no, no he escuchado ni visto nada extraño, como aquí no hay mucha iluminación me duermo temprano, probablemente por eso no me percato de esos hechos. Pero si llego a enterarme de algo, no duden que iré de inmediato al pueblo para prevenirles.

 

_Gracias, añadió María, pero… no nos gustaría dejarlo solo ante este peligro latente, por favor, regrese al pueblo. _Lo pensare contesto, por el momento seguiré aquí en su humilde casa.

 

Al ver que no lo convencían y que se empezaba a ocultar el sol, los vecinos decidieron retirarse, despidiéndose amablemente de Evaristo  quien los acompaño hasta que se subieran a sus animales de viaje.

 CONTINUARÀ...

 

 

 

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