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LA HERENCIA: Maru Buelna

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LA HERENCIA

Autor: Maru Buelna

 

 

El plan era perfecto, no dejarían que regresara a la ciudad, buscarían todas las estrategias para que así sucediera. Se quedarían con todo y a ella la dejarían sin un solo centavo.

 

¿Para que dejarle algo a esa perdida?, vergüenza le debería de dar acercarse siquiera, es una mal nacida, hija de quien sabe quien...

 

Socorro lo tenia bien medido, era tan fría y calculadora que inmediatamente su mente perversa trabajaba en como sacarla de la jugada. Ni un centavo, si, ni un centavo tiene que quedar en el testamento para ella.

 

Quien sabe porque razón, Socorro odiaba tanto a Andrea y defendía a Sofía quien era igual que ella, sin escrúpulos y capaces de todo con tal de conseguir su propósito. Andrea era más sentimental, la movía el corazón pero nunca quiso llegar a conocerla. Bueno es que en su mundo material, esas cuestiones resultaban totalmente ridículas para ella.

 

La mamá de ambas estaba en sus últimos momentos de vida, tendida en una cama, solitaria, desesperada por el dolor y la angustia de la muerte. Sofía ya estaba cansada de cuidarla, la maltrataba, la insultaba y la mirada de dolor de su madre se perdía en la incertidumbre de no saber donde estaba su otra hija.

 

Andrea había pasado por un pequeño accidente que la imposibilitaba viajar, le habían enyesado su pierna. Desafortunadamente tenia que esperar el tiempo que había dicho el doctor para poder viajar.

Ella lloraba y se deprimía por no poder ir inmediatamente con su madre, el saber que podía perderla sin que ella estuviera presente la desesperaba. Andrea ya había pasado por dos situaciones de duelo, le había costado mucho reponerse. En esas dos ocasiones ella no pudo despedirse de sus seres queridos y ahora... no, ella tenia que estar ahí presente en los últimos momentos y demostrarle a su madre todo el amor que sentía por ella.

 

Las semanas transcurrían y en un ataque de desesperación, Andrea se quito el yeso. Era absurdo quizás, pero ya no podía perder mas tiempo sin irse a donde estaba su madre.

 

Viajo por carretera todo un día y cuando llego... ahí estaba tratando de sentarse en la cama, delgada, sin fuerzas; solo una gran sonrisa esbosaba en su rostro ya cansado por el tiempo y la enfermedad. Socorro trato de alejarla, diciéndole que ahí no hacia falta, que Sofía tenia el dinero suficiente para sacar adelante a su madre. Y señalando el corazón le dice: tu solamente tienes esto, eso no sirve de nada.

Andrea se disgusto contestándole a su "tía": pues si eso es lo que yo le puedo dar, se lo daré.

 

Su madre presente no sabia de lo que hablaban, solo quería darle un abrazo a su hija ausente, al fin había regresado después de varios años, ella sabia perfectamente que Andrea tenia la suficiente paciencia para cuidarla con cariño.

 

Después de dos meses de estar encerrada en esa habitación, se sintió motivada de volver a la vida, entonces Andrea la saco en una silla de ruedas al patio de la casa para que se refrescara, para que viera algo distinto, para que se relajara.

Su madre estaba contenta, le gustaba que cada día la sacara y platicaban... no les quedo otro remedio a las artimañas que irse porque Andrea no se iría dejando sufrir a su madre en manos de esas dos perversas mujeres que intentaban matarla.

 

Ella no era muy buena para la cocina, inclusive preguntaba a varias personas algunas recetas para poder prepararle a su madre unos ricos caldos. Y lo lograba, parecía que el amor hacia milagros porque salían los más exquisitos sabores de sus recetas.

 

Aun así, la enfermedad de su madre iba avanzando, poco a poco se iba quedando imposibilitada de hacer sus funciones principales, como ir al baño o cambiarse. Andrea pacientemente le ayudaba tratando de no lastimarla. Pero su madre se sentía impotente porque jamás en la vida había dependido de nadie, y ahora... y ahora ya no podía hacer nada.

 

Andrea también se sentía triste. Su madre había sido una mujer fuerte, a su edad hacia todas las funciones perfectamente, siempre estaba ahí cuando la chica la necesitaba.¿Por qué la vida le pagaba con esta cruel agonía?.

¡Cuánto daba ella porque las cosas fueran distintas!, si la situación hubiera sido contraria, quizás nadie se preocuparía. Muchas veces Andrea vivió estados depresivos muy fuertes, miles de veces añoro la muerte para calmar todo el dolor que le hacia sentir la vida. Y ahora su madre se iría con la mayor preocupación: dejar a su hija desamparada.

 

En algunas ocasiones le comentaba: _no te preocupes, me voy a poner bien y vamos a hacer una familia y señalaba la habitación sobre los arreglos que quería hacer para cuando ella se aliviara y estuvieran de nuevo juntas.

 

Fueron semanas sin dormir, Andrea ya no sabia si era día o noche, el cansancio la agotaba. Aun así sacaba fuerzas para continuar con su misión hasta el ultimo momento. Solo le pedía a Dios la paciencia para no decaer, no porque desistiera sobre el cuidado de su madre, sino porque su cuerpo estaba cansado.

 

Un día su madre le dijo: _No pense que fueras tú quien estuviera conmigo en estos momentos. Yo pensé que...

Si, por un tiempo su madre se había desvivido por Sofía, la había protegido descuidando por completo a Andrea. Fue hasta cuando murió su padre y se caso su hermana cuando ellas se acercaron convirtiéndose en las mejores amigas.

 

La joven solo le sonrió agregando que por algo Dios le había concedido la dicha de ser ella la que estuviera en ese lugar.

 

 Anteriormente con la muerte de su padre no tuvo la oportunidad de despedirse porque este murió una Navidad, así,  de un infarto. se durmió y no despertó mas. Y con la muerte de su esposo ocurrió igual, salió en su coche una noche para no regresar jamás. Ahora Dios le daba la oportunidad de pedir perdón, de expresar todo lo que sentía y darle el amor a su madre en sus últimos momentos.

 

Ambas se dijeron todo lo que se tenían que decir y explicaron sus razones porque en algunas ocasiones se enojaban o se herían, recalcando que el amor siempre estuvo ahí: pero en ocasiones se dicen o hacen cosas sin pensar.

 

Cada noche Andrea persignaba a su madre, no sabia en que momento se iría. Le daba un beso como despedida por si no despertaba. Su madre le tomaba la cara con amor y le sonreía.

 

Para una hija era muy difícil ver como su madre, la que la regañaba o apoyaba, estuviera de esa forma hundiéndose en esa cruel enfermedad.

Cuando la llevaba al hospital y veía como le daban las quimioterapias le daban ganas de llorar porque su madre sufría. Era muy cansado estar tanto tiempo sentada sin poder cambiarse el pañal o acostarse a descansar, casi era imposible ir ya al hospital.

 

Afortunadamente la doctora le dijo que ya no iba a ir a la citas, que un doctor la estaría visitando para supervisar como se encontraba. Al cabo de los días así fue, cada miércoles el doctor junto con su equipo anotaban como iba la paciente y le explicaban a Andrea como debía proceder en cualquiera de los casos. También le informaron porque no la podían tener en el hospital. Aunque en esos momentos ella pensaba que con doctores su madre podría ser atendida de inmediato en caso de que algo le sucediera.

 

Fue cuando su madre falleció cuando comprendió porque ella debía estar en casa, en ningún lugar podría haber estado mejor.

 

En esos momentos de luto Sofía y Socorro no se interesaban por el acto ceremonial, o por cumplir con el requisito de estar en un velorio. Ellas fraguaban en como quitarle "todo" a Andrea. Fue así que se dirigieron al banco para sacar el dinero que tenia su madre, pero para su sorpresa... no lo pudieron hacer, ya que ella había dejado todo en orden antes de partir.

 

La ira de ambas contra Andrea no se hacia esperar, había que desprestigiarla ante todos inventando miles de historias que para muchos fueron creíbles, para los que vieron la realidad no. Aun así, solamente una tía la defendía, la tía que estuvo con su madre noche y día, rezando por su paz aun cuando ella había estado recién operada. Irene había sido nombrada albacea ante el asombro de esas arpías.

 

Sofía estuvo por varios meses e inclusive años con fantasmas en su mente, dejándose llevar por gente chismosa que daba su veredicto sin conocer la realidad de la situación jurídica. Ella pensaba que Andrea se quería quedar con la casa de su madre, que se oponía a darle el cincuenta por ciento que le correspondía.

 

Desafortunadamente a la joven, la suerte no la había favorecido y económicamente se encontraba mal, es por eso que no había podido rentar alguna casa para irse mientras se resolvía la situación del inmueble, viviendo por un tiempo en la casa materna.

 

Por mas que Sofía atacaba a Andrea, ella se guardaba el dolor de sus palabras y actos tratándola educadamente, de esa forma quería darle a entender que confiara en que iba a respetar el testamento que había dejado su madre.

 

Solamente un tiempo pudo calmar esa actitud de ambición que tenia su hermana;  ella  intentaba quitarle todo volviéndola a desprestigiar. Al fin que todos pensaban que Andrea era mala. Ella fingía muy bien ante los demás, nadie conoció ni conocería a la verdadera Sofía y esa la tenia de ganar. Se quedaría con todo porque a Andrea la movía mas el corazón y la tranquilidad de su alma, ¡pobrecita! pensaba. Sin dinero no hay felicidad.

 

Pero el destino o los malos actos a veces se pagan, en algunas ocasiones con la vida misma. Sofía enfermo de Sida porque su esposo en el tiempo en que ella estaba con sus estrategias para dañar a su hermana, se enredo con otra mujer contagiándolo de esta enfermedad y falleció. Y Socorro perdió a su primogénito en un accidente, volviéndose completamente loca, teniendo que ser hospitalizada.

 

Andrea le cedió su parte de herencia a su hermana tratando de evitar pleitos, así se quedo sin nada. Pero el destino o Dios la gratificaron ya que consiguió un grandioso empleo, haciéndose rápidamente de una buena propiedad.

 

 

 

 

 

 

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