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PINKY VA A LA ESCUELA

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PINKY VA A LA ESCUELA

AUTOR: MARU BUELNA

Hace poco me cambié de casa y mi mamá decidió meterme a la escuela. Así que caminamos por las calles que quedaban cerca de donde vivíamos y vi una que se llamaba: “El gatito feliz”. Pensé que esa sería la mejor opción, así que le dije a mi mami que en esa quería estar. No niego que me daba un poco de miedo entrar porque no conocía a nadie; así que dijo Marley:

_No te preocupes Pinky, yo también entraré a esa escuela y aunque no vayamos en el mismo año te sentirás un poco más tranquila al tenerme cerca.

Confié en el pero al acercarse el día de inicio de clases empecé a tener más y más miedo.

Ese primer día parecía como película de terror; mis piernas me temblaban, mi corazón se agitaba, quería ir al baño a cada momento mientras mi mami me jalaba para tratar de que me metiera a la escuela.

Llegué a pensar que se quería deshacer de mí. ¡Mala!. Veía como muchos lloraban pero me tranquilicé un poco cuando llegó mi querido amigo: Marley.

Marley me preguntó:

_¿Cómo te sientes?.

Le dije la verdad, que estaba muy asustada.

Pero me dijo:

_No te preocupes, la escuela es muy divertida.

Les confieso que mi amigo me mintió porque no veía la diversión por ningún lado, en primer lugar, nos separaron. Miss Carolina sería la maestra de Marley y miss “Deborah” sería mi maestra. Con tan sólo escuchar su nombre me daba miedo….

En cuanto entramos al salón ella empezó a decirnos todo lo que no podíamos hacer: no pueden hablar en el salón, no pueden levantarse de su asiento, no pueden interrumpir mientras estoy hablando, no pueden, no pueden, no pueden…. Es todo lo que escuché decir en esos veinte minutos que duró hablando. Su mirada era aterradora y del susto se me salió un pum.

Parecía que estaba en el ejército, esa maestra parecía sargento y por nada del mundo sonreía. La verdad, quería salir huyendo de ahí. ¿Qué había hecho para que mi mamita me dejara en ese espantoso lugar?. Entonces me entró el sentimiento y empecé a llorar. Pero Miss Deborah dijo: no me gustan las lagrimitas, así que, a callar. Me tuve que aguantar.

Cuando salimos a recreo Marley estaba contento:

_Pinky, me encantó mi maestra, es muy buena y sus clases son muy divertidas.

Yo le dije la verdad, que mi maestra era como… “Ursula”, sí, esa que sale en la sirenita. Marley no me creyó y se empezó a reír. Eso me molestó y me fui a caminar por el patio de la escuela. Lo único que quería era irme a mi casita, estar en mi camita, estar con mi mamá aunque… estaba enojada con ella por haberme dejado en esa escuela.

Terminó el recreo y regresamos al salón. Miss Deborah dijo: y no quiero que vayan de chillones con sus papás diciendo que soy la mala del cuento porque si algún papá viene a reclamarme algo, ya verán lo que les va a pasar. ¿Acaso me quieren conocer de mala?.

¿Qué? No podía creer lo que preguntaba, ¿se puede ser mas mala?. No, iba a hacer todo lo posible e imposible para no regresar a ese lugar.

Cuando llegó el toque de salida mi mamita ya estaba en la puerta, con una sonrisa de oreja a oreja. Bien satisfecha por haberme dejado todo el día ahí. Como me vio seria me preguntó: ¿qué pasó?, ¿por qué saliste molesta?. De pronto vi la mirada de Miss Deborah y tuve que mentir. No, no pasó nada, sólo estoy un poco cansada. Vámonos ya.

A mi mamá se le hizo muy extraño que no quisiera esperar a Marley quien venía corriendo hacia mí, pero ya no preguntó nada. Al llegar a casa no quise comer, fingí que me dolía mi pancita pero en realidad… pensaba en cómo le iba a hacer para no regresar nunca más a esa escuelita llamada: “El gatito feliz”. ¡Vaya sandez!.

Daba vueltas y vueltas por mi recámara pero no se me ocurría nada, es que soy: una gatita buena. Así que decidí decirle a mi mamá como era la maestra y también le comenté sobre la amenaza que nos hizo. ¿Y  qué creen?. No me creyó. Me dijo que no estuviera inventando cosas, que todo eso lo decía porque no quería ir a la escuela y que se sentía muy defraudada por todo lo que estaba haciendo con tal de quedarme de floja.

Nadie me creía; ni Marley, ni mi mamá… lo que tenía que hacer era hacer mi grupo de amigos porque entre todos podríamos encontrar la solución.

Así que al siguiente día me llevé mi reproductor de música y esperé a que fuera hora de recreo para empezar a atraer a los que serían mis nuevos amigos.

Muchos se me acercaron y me aplaudieron. Los niños de mi salón rápido quisieron estar conmigo y aunque Marley también se me acercó no le hice caso. El no entendía lo que me estaba ocurriendo y pensó que ya no quería ser su amiga así que se fue medio triste.

Cuando vi a Marley partir se me rompió el corazón. El era mi amigo pero… no me creyó. Traté de ignorar el asunto y empecé a platicar con los niños de mi salón: Pepe grillo, Minnie Mouse, Los patitos Hugo, Paco y Luis, Scooby Do y Benito Bodoque… 

Scobby nos preguntó:

_¿Qué opinan de nuestra maestra?

Todos rápido dijeron que era una bruja, que era la más mala entre las malas entonces decidimos hacerle ver que su actitud no nos gustaba a ninguno de nosotros y la ignoramos en el salón.

No fue buena idea, nos castigó a todos dejándonos en pleno sol por una hora. Quedé toda negrita, negrita. Cuando salió Marley de clases fue a buscarme diciendo firmemente:

_Tenemos que hablar.

_Bien, hablemos. Le dije.

_¿Por qué estás tan negrita?

_¿Negrita?, porque esa bruja que se hace llamar maestra me dejó una hora en pleno sol.

_Mmmm, ¿y se puede saber por qué?.

_Porque no le quisimos hacer caso en el salón.

_¡Ya ves que tú tienes la culpa!, te portas mal, por eso tu maestra te regaña y luego dices que es mala.

_No, yo me portaba bien pero esa maestra cree que nos está entrenando para ir al ejército.

_¿Sabes?, esa maestra no es mala, es buena. A mí me dio clases. Y no, no te está preparando para ir al ejército, te está entrenando para enfrentar la vida. Piensa bien lo que te dije, mañana hablamos.

Marley me dejó desconcertada, ¿cómo puede ver el lado bueno de esa maestra? si desde que llegamos dijo: no pueden hacer esto, no pueden hacer lo otro. Si no me dejó ni llorar y nos amenazó que si algo les decíamos a  nuestros papás íbamos a conocer su lado malo. Toda la tarde estuve pensando en esto pero no le encontraba lógica hasta el siguiente día que llegó nuestra maestra con una sonrisa que había ocultado en esos dos primeros días.

_Hola niños, ¿cómo están?.

Pensé: afortunadamente, todavía ¡vivos!.

_Saben, continuo… algunos piensan que soy mala los primeros días de clases.

No sólo lo pensamos, es mala. Eso pensé.

Muchos de ustedes llegan a la escuela sin saber que son las reglas porque nunca las tuvieron en su casa, así que el primer día las implemente: no pueden hablar, estar parados o interrumpir una clase. Para que ustedes las puedan cumplir tengo que mostrarme firme y hoy ya saben que eso no se debe de hacer y no lo hacen, ¡felicidades!. Otros de ustedes lloraban. Si yo dejaba que estuvieran llorando o los consolaba iban a pensar que en la vida todos se resuelve a base de lágrimas y no, en la vida tenemos que ser fuertes. Si les dije que no les comentaran nada a sus papás es porque muchos de ellos no entienden mi sistema de trabajo y como los quieren “proteger”, luego ni saben porque protestan y sólo vienen a gritar y pelear.

Hoy ya conocen el reglamento de clase y mi sistema de trabajo. Ya conozco como son cada uno de ustedes. ¿Verdad Pinky?.

Me quedé impactada cuando me nombro y más cuando me dijo:

 

_¿Sabes que tienes el mejor amigo?. Marley te quiere mucho y estaba muy preocupado porque creyó que no ibas a aguantar estar en la escuela. Me comentó que te habías enojado con el y que eso lo tenía muy triste.

Cuando dijo eso se me salieron las lágrimas y rápido me las sequé antes de que la maestra me reprimiera por eso. Pero ella dijo:

_Pinky, a veces es válido llorar por arrepentimiento, trataste mal a tu amigo y es hora de pedirle perdón.

Se me hizo un nudo en la garganta y en cuanto sonó la campana para ir al recreo corrí desesperada buscando a Marley. Lo ví saliendo de su salón y lo abracé con todas mis fuerzas.

_Marley, perdón, me porté muy mal contigo. Te quiero mucho, eres mi mejor amigo. ¿Me perdonas?.

_Si Pinky, los amigos siempre se perdonan. ¿Vamos a jugar?.

Desde ese momento la escuela fue increíble, mi maestra fue la mejor maestra que me pudo haber tocado y Marley y yo seguimos siendo tan amigos como siempre. ¿Quieren jugar con nosotros?.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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