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PRESOS DE ESTA HISTORIA

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PRESOS DE ESTA HISTORIA

Cuando una persona entra a un reclusorio, no lo hace sola. Toda su familia termina siendo presa de esa historia, de ese sentir.

 

Jamás pensé vivir esta historia.

Ahora me doy cuenta que cualquiera puede caer,

ser víctima de un acto injusto y soportar meses o años para que se haga

justicia. Me di cuenta que es muy fácil culpar y muy difícil demostrar que

alguien es inocente. Muchos de los que se encuentran presos, son

castigados por actos que están fuera de toda realidad y que

desafortunadamente la mayoría se encuentran solos con esta lucha de

sobrevivencia.

Este libro esta dedicado a todas aquellas personas que tienen que callar ese

dolor de tener a un hermano, esposo o hijo dentro de una cárcel.

A mis hijos que tuvieron que vivir esta amarga experiencia de saber que su

Padre estaba siendo juzgado por algo que no hizo, a mi esposo que tuvo que

pasar varios meses sufriendo y viviendo amargas experiencias dentro de una

celda. A todas esas mujeres que se identifican con cada una de las líneas que

están escritas dentro de este libro.

Espero que en cada línea pueda dejar un mensaje de esperanza para aquellos

que sufren esta historia: de estar presos.

 

EL INGRESO

No sé que pasaba por mi cabeza en esos momentos, el miedo a lo que vendría después lo sentía en cada parte de mi piel. Caminé despacio, con mucha incertidumbre y obedeciendo a cada una de las indicaciones para evitar desde el principio algún tipo de confrontación.

Jamás en mi vida pensé que me pasaría esto, aún creo que estoy viviendo un sueño o más bien: la peor de las pesadillas.

Me quité la ropa y mis pertenencias. El olor de libertad que guardaba en ellas se fueron a un tambo de basura. Y me quedé inerte cuando me dieron la vestimenta que me acompañaría quien sabe cuantos días.

El pasillo era silencioso, sólo la voz de los custodios gritando retumbaban como eco en mis oídos. La mirada de todos los que ingresamos volcaba hacia abajo: algunos por arrepentimiento, otros por temor. Yo por angustia.

Mi mente no comprendía este acontecimiento, porque alguien que es trabajador y honesto no espera que se le juzgue por algo que no hizo. Y ahora preso, sin poder ver a mi familia, sin tener la más mínima idea de cuántos días estaría aquí. Preso, preso… ¿porqué?, ¿qué pasó?, ¿cuándo cambió todo?.

Nos guiaron a una celda pequeña, no cabíamos. Permanecí parado, me sentía cansado, tenía frío. Mi vida empezaba a cambiar, en pocos minutos recordé el tiempo que desperdicié afuera y deseaba recuperar cada segundo de mi vida.

 

Mi familia vino a visitarme, eso me rompió el alma. Me desquebrajé en llanto, no deseaba soltarlos. Les pedía que me sacaran de este infierno, de esta historia que no me pertenecía pero ellos no podían hacer nada.

Mi cuerpo estaba helado, no les dejaron pasar ninguna chamarra ni cobija. Temblaba y no podía ni hablar. No sabía si tenía hambre o no, estaba como en otra dimensión. Lo que sé es que sí tenía mucha sed, mucha sed y frío.

Me dieron de comer, lo hice despacio. La comida de este lugar es incomible y para poder hacerlo al principio tuve que sacar platos y cubiertos de un bote de basura. Mi cuerpo se estaba debilitando, mi nariz no paraba de sangrar y no recibía ninguna atención médica.

Hasta los zapatos perdí, bueno no…más bien me los robaron y tuve que andar descalzo.

Algunos de los que ingresaron estaban contentos, se sentían orgullosos de lo que eran: unos delincuentes. Conocían perfectamente todo el sistema y se aprovechaban de nosotros para quitarnos dinero, comida y las pocas pertenencias que pudieron ingresar nuestras familias.

En esos días las llamadas telefónicas no eran constantes pero cada vez que lo hacía me rompía en llanto. Morir o vivir… estoy vivo pero muerto entre las llamas de este infierno que me han hecho padecer. Justicia, fe. Son aquellas palabras que desde este día empecé a escuchar. Quise apegarme a ellas, rezar para que Dios me libre de este tormento, pero me siento tan débil.

 

 CALLANDO EL SENTIMIENTO

A veces pienso que Dios me abandonó, me siento sin rumbo y con una gran incertidumbre. Ya no quiero seguir aquí; sólo me queda un rayo de luz que es el recordar las palabras y las sonrisas de mis hijos.

Por eso imploro a Dios, para que me de la oportunidad de volver a estar con ellos, de sentir sus manitas agarrando las mías.

No me importa pagar el precio por volver a verlos; aunque me tenga que guardar mis sentimientos.  Aquí no se puede llorar, no se puede hablar con nadie. Aquí no somos nada, ni siquiera un número.

He tenido mucho tiempo para pensar y arrepentirme de todo el mal que he causado por mi mal carácter, sé que si regreso a casa todo va a cambiar porque ya no soy el mismo.

Pero en estas celdas me siento indefenso, mi cuerpo ya no genera el calor que tenía. Necesito un abrazo, un consuelo… aquí es muy difícil expresar los sentimientos. No se tiene un amigo que sirva de confidente, tampoco se puede confiar en nadie. No sabes quien miente o dice la verdad.

Todos ocultan en lo más profundo de su ser sus ganas de llorar, de gritar. Porque aquí se burlan de quien es débil.

A veces tragas saliva para que la voz no se escuche entrecortada, tratas de evitar ese nudo en la garganta cuando comentan sobre lo que más te duele: tu familia y tu libertad.

No puedes hacer como las mujeres, que se encierran en el baño para llorar y salir como si nada con la cara lavada. Aquí te aguantas o te aguantas.

 LA CARTA

El primer día sin ti se me agolpaban las ideas, la esperanza latía en mi corazón. Sólo añoraba verte, reflejarme en tus grandes ojos. Hoy ya son varios días sin ti, no tengo tranquilidad, estas rejas no me matan, lo que me mata es estar sin ti.

Hoy me arrepiento y grito a Dios que me perdone por todo el daño que te hice. Cierro los ojos para imaginar tus caricias, tu risa, todo aquello que llenaba mi vida.

Cada segundo de este encierro no dejo de pensar y decir con lágrimas en los ojos “que gran mujer me tocó”, gracias.

Perdóname amor por ser tan cobarde, ya no veo el fin. Me di cuenta demasiado tarde de ¡cuánto te amo!.

Por ironías de la vida ponen una grabadora que suena toda la noche con canciones que tú cantabas. Quisiera verte, escucharte…

Mi amor: te amo, no lo olvides, siempre estás en mi corazón.

No te pido que me esperes, te doy la libertad si así lo quieres, no puedo atarte a una situación que no tiene fecha de resolverse.

Te amo, te amo mi niña de dulce mirada. Sin ti no tiene sentido mi vida.

 

 POR LOS PASILLOS

Todos los días son iguales, tengo que acostumbrarme a esta rutina y no desesperarme. Nos levantan temprano para el pase de lista, después cada quien realiza diversas actividades: algunos están en talleres, otros van a la escuela, algunos limpian la celda…

Esta vez quise estar solo, caminar por los pasillos evitando miradas. Parece que nada más están esperando para molestarte, este día no me interesan sus comentarios, no tienen que hacerme enojar porque me siento vulnerable.

Siempre pensé que era un hombre fuerte, capaz de resistir cualquier obstáculo de la vida y me di cuenta que no lo soy. Me siento tan diminuto entre tanta gente.

Veo a los custodios como van y vienen, algunos haciendo sus negocios. La verdad me decepciona que la sociedad no conozca esta realidad que ha sido disfrazada por décadas. Y algunos piensan que la droga viene de afuera, que los familiares son las que la infiltran. No señores, la verdad es que aquí todo es negocio, por todo te piden dinero y considero que las ganancias que se generan están al nivel de cualquier organización delictiva.

¿Quiénes son los delincuentes?. Todos. Aunque algunos disfrazados de custodios y otros de jefes. 

 LAS AUDIENCIAS

Lo único que espero es el día de las audiencias para que hagan más rápido este proceso, pero en realidad el vivir dentro de un reclusorio es eterno…

Mi abogado viene a platicar conmigo un día antes para prepararme, dice quien tiene que venir y cuales son las preguntas que les haremos.

Desafortunadamente no siempre vienen la parte demandante. Eso hace más larga mi estancia en este lugar.

Para llegar a los juzgados tengo que atravesar un pasillo muy largo que carece de todo tipo de seguridad al cual  se le llama: “el túnel”. Algunos reclusos se instalan aquí para asaltarte o golpearte. Siempre están en espera de quien sale de la audiencia para ver que le pueden quitar.

Pasas horas parado. A veces estás desde las 10:00 de la mañana hasta las 5:00 de la tarde sin probar un solo bocado, en espera de que lleguen los que te acusan.

No dejan que se acerquen tus familiares porque como dice un letrero: “la reja no es área de visita” y solamente el abogado es quien puede platicar contigo. Así es, ves a tu familia de lejos y solamente les puedes hacer señas para expresarles tu sentir y decirles lo mucho que los quieres y extrañas.

El sentirte tan cerca y a la vez tan lejos de ellos te hace vulnerable. Algunos salen de aquí con una gran sonrisa y otros… con un gran dolor en el alma.

Los verdaderos delincuentes: con cara de satisfacción y cinismo.

 

 EL DESEO DE SER LIBRE. LA OTRA PARTE DE LA LIBERTAD

¿Para qué nos casamos? Me preguntaba mientras me veía en el espejo. Sí, necesito ser libre, no me gusta ser esclava de ningún hombre.

Baje las escaleras y me dirigí hacia la cocina; tenía que preparar la cena para cuando llegara “mi querido esposo” .  Lo que más detestaba en esos momentos  era ver  como atravesaba esa puerta porque siempre llegaba de mal humor.

Casi no nos dirigíamos la mirada, nuestras palabras eran entre cortadas. Le servía de cenar apresurándome en terminar para dejarlo solo en la mesa. Me obligaba en ocasiones a quedarme sólo por su diversión de estar reprochándome una y mil cosas, no era divertido estar peleando pero pareciera que era su pasatiempo preferido: hacerme enojar.

Sé que no escojo el mejor atuendo para acostarme, entre menos sexy parezca mejor. Además lo importante es sentirse cómoda ¡bueno eso es lo que pienso!. Además él siempre se duerme con sus boxers aguados que dejan ver esa parte tan íntima que no suele parecer atractiva cuando se muestra de ese modo.

Prefiero dormirme lo más pronto posible tratando de huir a las caricias y al acto sexual, le doy la espalda y me pierdo en el sueño. A veces siento como se acerca y trata de tocarme, le quito la mano de forma molesta pero no volteo a verlo. Da media vuelta y sólo escucho un sonido de desagrado.

Casi nunca tengo ganas de intimidar, a esas horas lo que prefiero es dormir. Es demasiado cansado estar todo el día trabajando y realizando los quehaceres del hogar que lo que espera una mujer en la noche es poder descansar no andar realizando diversas piruetas que pierden el encanto con los años de matrimonio.

Añoro tanto la libertad. Si yo fuera libre podría dormir hasta la hora que yo quisiera, no tendría la obligación de cocinar, pudiera ir a cualquier parte sin que me estuvieran tomando el tiempo de mi regreso, no estarían acosándome con preguntas como: ¿en dónde andas? ¿con quién estás? ¿Por qué no contestas el celular? Entre otras cuestiones… ¡cuánto daría por ser libre!.

 ¿QUÉ ES EL AMOR?

Creo que ya olvidé el significado del amor, la rutina acaba con este sentimiento convirtiéndolo en odio. A veces lo odio tanto que le deseo todo el mal… me molesta mucho cuando me insulta porque él me conoce tanto que sabe dónde herirme.

No entiendo cómo se aferra tanto a mí, sé que no me ama porque me denigra a cada instante y ha llegado a golpearme. En esos instantes quisiera salir corriendo por las calles buscando un alma caritativa que se apiade de mí. Si tuviera a donde irme ya lo habría hecho, pero no tengo casa, ni dinero para poder escapar.

Me he llegado a sentir desesperada por esta situación, a veces ya no puedo pensar, sentir ni hablar… y me trago todo el dolor que siento para que nadie más sepa lo que vivo cada día. Lloro encerrada en el baño y salgo como si nada para seguir aguantando sus agresiones.

He llegado a pensar que si  él se enamorara…  si él encontrara a una persona tendría una nueva ilusión y me dejaría de una vez. Creo que eso sería idóneo para nuestra relación. El se va con otra y yo encuentro la oportunidad de ser libre.

He recordado los primeros años de matrimonio. Siempre tuve detalles, todo era tan romántico y lleno de pasión pero lo que no logro recordar es cuando desapareció todo. Creo que mi memoria sufre de algún tipo de trastorno o negación por volver a ese pasado que me hizo unirme a él.

Por el momento busco el amor aunque sea las sobras que me puedan dar, aunque me convierta en la otra, aunque nadie me prometa nada más que una simple y sencilla aventura. Ya no se ni lo que quiero pero es lindo que te reciban con gusto, con un beso, con un “te ves bien”, con un abrazo y con caricias sugestivas. Hay quienes me dicen que yo no me enamoro de alguien en sí, me enamoro de la sensación que da el amor. No sé si concuerde con esa loca idea pero estas emociones afortunadamente o desafortunadamente según el cristal con que se miren, me sirven para poder crear nuevos poemas. Lo he leído, casi todos los escritores somos así: infieles por naturaleza.

Y vuelvo a la pregunta que me concierne: ¿qué es el amor?. Seguramente mientras no ponga los pies en la tierra jamás conoceré su significado.

 HOY ESTOY LLORANDO

Al fin, tengo la oportunidad de hacer lo que quiera, de ir y venir sin que nadie vigile mis pasos. Ya no tengo la obligación de limpiar, cocinar, llegar temprano, vestir correctamente, entre otras asignaciones que se nos dan a las esposas. He tenido la oportunidad de tener sexo, de ser infiel. No hay quien me grite, quien me golpee, quien me moleste en las noches. Ya soy libre, mi deseo se cumplió.

Tengo miedo de salir a la calle, todo es totalmente distinto… me la he llevado encerrada, hay días en que no paro de llorar. Esta tragedia que estoy viviendo no se la deseo ni a mi peor enemigo. Esta lección de vida ha sido dura tanto para él como para mí.

Nunca pensé decir esto pero: ¡te extraño! Doy vuelvas en mi cama buscando tus brazos para acurrucarme pero no estas. Quiero llorar, quiero gritar, quisiera cambiar toda nuestra historia vivida para hacerla transparente y que solo quedaran esos instantes felices. Desafortunadamente esto es imposible,  nos hicimos daño, mucho daño.

Fui egoísta, nunca vi tus necesidades de afecto. No se quien tuvo la culpa pero al no ver que cambiaras yo tampoco lo hacia.

Vuelve amor, vuelve. Me estoy muriendo sin ti. He estado deprimida y no es porque no sepa estar sola o me de temor emprender mi vuelo, tampoco porque no pueda sobrevivir sin ti. No sabía que te amaba, o tal vez ya lo había olvidado.

A gritos te pedía que me escucharas, que atendieras mis necesidades de afecto. No me gustaba que trataras de adivinar mis pensamientos y sentimientos. Solo pedía que me dejaras hablar...

 LAS LLAMADAS

No podía dejar de escucharla, a cada segundo deseaba hablar con ella. Siempre que le decía. ¡ te amo! Ella respondía: yo también. ¿ Pero era un sólo yo también por compromiso?, bueno, así lo sentía.

Los primeros días llorábamos juntos cuando nos comunicábamos, los siguientes meses fueron más estables y platicábamos de lo que estaba viviendo cada uno en su mundo. Después… fueron reproches, reclamos; hasta una despedida.

No se si ella se ha acostumbrado a esa distancia, a vivir sin mi. Por eso a veces prefiero no llamarla, no quiero que se sienta presionada en espera de que suene el teléfono.

A veces me pregunto que estará haciendo, cómo estarán los niños, si me es fiel…  el estar aquí encerrado hace que tengas muchas dudas, que tu mente empiece a formarse sus propias historias. Es el efecto de la impaciencia, de la soledad, el de no estar haciendo nada.

Y es que solamente tengo esa manera de estar cerca, de que no me sientan ausente aunque no pueda solucionar muchas situaciones que están viviendo. Si pudiera hacerles ver que sus voces me hacen sentir que todavía quedan miles de motivos para luchar y no darme por vencido en este infierno que vivo… quisiera a veces morir, acabar con este sufrimiento. De repente aparecen sus rostros, tus ojos, la niña de mis ojos.

Sólo quería llamarte para decirte que te extraño y que te amo. No lo olvides, ni me olvides.

TU FAMILIA ME DIO LA ESPALDA

Quisiera no sentir esto pero me da mucho coraje, tu familia simplemente nos dio la espalda ante esta situación. Piensan que quienes menos sufren por tu encierro, somos nosotros. ¿Porqué?, porque probablemente no somos de tu sangre.

No les ha importado como estamos de salud, si tenemos algún tipo de problema, si tenemos o no para comer.

Me siento tan sola… a veces me pregunto ¿qué pasaría si hubieras muerto?, nosotros también lo hubiéramos hecho junto contigo por lo que veo. Lo bueno es que estás vivo, aunque vives engañado por ellos quienes te dicen todo lo contrario a lo que hacen.

Es mucha vulnerabilidad en la que me encuentro sumergida en estos últimos meses. Sé que si tuviera a mis padres, me sentiría más fuerte. Pero no, en esta ciudad no tengo a nadie, estoy sola contra toda esta historia, contra toda esta pesadilla.

Siento muchas dudas… no sé que pasará cuando salgas de prisión y como será tu respuesta ante tu familia y ante nosotros. No pretendo ser plato de segunda mesa, por eso digo: si no vamos a estar nosotros por encima de los tuyos, es mejor dejar las cosas como están: tú por tu lado y yo por el mio.

Tu familia me ha insultado, nos ha dejado totalmente desamparados. Puede ser que piensen que ni siquiera me intereses y que vivo bien, feliz.

Nadie sabe que dejo mi llanto para mi almohada, ella guarda mi secreto.

 MIS COMPAÑEROS

No sé que sería de mí si no contara con el apoyo de algunos de mis compañeros. Veo que no todo es malo aquí, hay quienes sin conocerme, desde un principio me han tendido la mano.

He pasado momentos en que no me puedo levantar por un fuerte dolor en mis rodillas y en mis tobillos y ellos sin pedirlo siquiera… van y consiguen medicamento para que se me quite el dolor, o bien: me traen comida o me ayudan a levantarme. La verdad, no sé que haría sin su apoyo tan desinteresado.

Puede ser que no sean mis amigos, que no los vuelva a ver cuando salga de este lugar. Pero en estos momentos que nos sentimos tan débiles, siempre nos damos esa fuerza.

Algunos de ellos estudian aquí, no me considero un erudito pero he leído mucho y por eso sé algunas cosas. Siempre me piden apoyo para sus tareas. Eso me recuerda por un momento cuando estaba con mis hijos, cuando no entendían algo y me esperaban en la noche para que les resolviera sus dudas.

Me gusta saber que puedo servir a otra persona, eso me hace sentir bien. No entiendo porque estoy aquí, reprocho a veces a la vida por castigarme de este modo. Y luego pienso: estoy aquí para ayudar a estas personas, para aconsejarlas, para hacerles ver que la vida puede ser de otra manera. Estoy para aprender… de otra manera, no viviendo esto, no comprendería en carne propia lo que es estar encerrado.

Puedo decir que a algunos compañeros los considero mis amigos y que en realidad los quiero.

 CARMEN

Los días de audiencia son muy pesados, en muchas ocasiones me siento totalmente desanimado por saber que estaré más días encerrado. Ya no sé que pensar, me da terror que me sentencien o que me culpen por algo que no hice.

Hoy platiqué con Carmen. Ella es la que escribe lo que decimos en las audiencias para que se anexen al expediente.

Agradezco a Dios que ella esté, no porque esté a mi favor o en mi contra, sino porque sus mensajes de esperanza me hacen resistir ante estos momentos de angustia.

A veces platicamos por largos minutos, me pregunta sobre mí, sobre los que me acusan y me dice: no te desesperes, este proceso es largo pero vas bien… eso me anima.

Carmen es como un ángel que viene a decirme: no estás solo, Dios te está protegiendo. Creo en eso porque mi esposa siempre dice: Dios nos manda ángeles y están dentro de cada persona que viene a traernos un mensaje, un consejo, esa palabra de aliento que estamos necesitando.

Gracias Carmen,  agradezco infinitamente cada una de tus palabras. Sé que ni siquiera te imaginas el gran poder que tienes pero te aseguro que si estás ahí es por algo.

Las personas ocupan diversos lugares en la vida, algunos los saben aprovechar y otros no. Pero quien es humilde se deja llevar por lo que le dicte su corazón y no por la soberbia de tener un puesto. Hay que tener ética, no ambición.

¿MIS AMIGOS DÓNDE ESTÁN?

En todos estos meses que he estado aquí encerrado no he tenido noticias de mis amigos, nadie ha venido. Esto me hace pensar que no existía tal amistad.

Bien dicen que a los verdaderos amigos los reconoces más en los momentos malos que en los momentos felices. A veces soy muy incrédulo ante eso y siempre ayudo a pesar de que en muchas ocasiones me he sentido traicionado.

Y me acuerdo de ella… éramos amigos desde que estábamos en la secundaria, me decía que me quería como si fuera su hermano. Cuando supo del problema dicen que se angustio y que deseaba verme. Se le pido su apoyo ante este caso y desapareció, se desatendió del asunto.

Hace algunos meses me pidió dinero prestado, de inmediato se lo llevé para sacarla de su problema. Lo importante era que lo resolviera. Pero cuando le dije a mi esposa que le pidiera prestado; jamás le contesto y hasta se indigno.

Se fue de vacaciones, malgastó dinero pero no tenía para pagarme. Eso me hizo sentir molesto porque mi familia lo necesita, han pasado muchos meses de mi encierro y ellos han estado sobreviviendo a como pueden. A veces teniendo o no para comer. Pero veo que a nadie le importa; ni a mis amigos ni a mi familia.

Sólo les puedo decir: resistan, ya falta poco, todo esto va a cambiar.

Hoy se me ocurrió llamarle para cobrarle, me quiso cortar la comunicación de inmediato pero cuando notó mi tono de voz fuerte, molesta y me pidió disculpas, se excusó con que estaba muy ocupada. Expresó que deseaba  verme, que si que me llevaba o que necesitaba.

Noté que no era preocupación por mí, ese tono  de voz me hizo sentir que quería verme por morbo, por ver en que estado me encontraba.

¡Que triste! A veces ni los años hacen que uno se dé cuenta de la clase de personas que tiene a su alrededor. Y es triste porque yo me considero un buen amigo, el que sí está en las malas, no solamente en los momentos de diversión.

Muchos me han apuñalado por la espalda, como las primeras personas que me acusaron de que yo mismo había planeado un asalto en mi sucursal.

Siempre las defendí, pedía que les subieran el sueldo, que les dieran mejores oportunidades de trabajo dentro de la empresa. Los capacité, los apoyé en sus necesidades y siempre di la cara para defenderlos de los errores que cometían.

¿Y qué paso? Me culparon de algo que no hice. A veces pienso que les ofrecieron una buena suma de dinero para que se animaran a hacer lo que hicieron y que tal era su necesidad de ingreso que aceptaron la propuesta.

De otra forma no entiendo ¿qué ocurrió?.

 

SIENTO MUCHO CORAJE

 

Y vienen más problemas… ya tengo varios meses sin poder pagar la renta. Afortunadamente la persona encargada de hacerlo conoce nuestra situación y ha sido considerada pero han hecho cambios en la administración y nos exigen pagarla, de lo contrario meterán una demanda. Sólo nos dieron una semana de plazo y la verdad, no se que hacer.

Siento mucho coraje ante este momento que me tocó vivir, estoy lejos de mi familia, no tengo ni donde refugiarme, no tengo nadie que me ayude y las noches de insomnio llegan por estar pensando en como solucionar esta situación.

Esto ha hecho que me sienta molesta, trato de tolerar a mis hijos pero cuando empiezan a pelear o a discutir me estresan mucho. Cualquier situación que se me presenta en la vida diaria me pone de malas, no estoy de humor para tolerar a la gente. No quiero ni siquiera hablar con mi esposo, le tengo coraje aunque no tenga la culpa de estar ahí. No se si mi sentir sea normal, si alguna mujer que ha pasado por esto ha llegado a tener este tipo de sentimientos.

No es tan fácil estar solas y tener que luchar contra el mundo. En mi caso tengo que ver por tres hijos a los que por fortuna no les ha faltado nada.

Tengo coraje, mucho coraje. Las personas que nos hicieron esto no saben el daño que nos han hecho y el pensar que ellos viven felices sin el mayor remordimiento hace que sienta mucho odio hacia ellos. Y sí, ¡ojalá paguen este daño!.

 

PROBLEMAS CON EL PESO

 

En las visitas que tengo al reclusorio me he dado cuenta que la mayoría de las personas tienen sobre peso. Puede sonar contraproducente porque eso de “no tengo ni para comer” no se nota pero creo que somos muchas las que por angustia, desesperación… nos refugiamos en la comida. En estos últimos meses he subido mucho, no se cuantos kilos porque la sola idea de saberlos me deprimiría más. Pero me siento cansada, me cuesta mucho caminar o subir escaleras ya que me fatigo rápidamente, no me gusta como estoy, nada me queda bien, la ropa ya no me luce y lo peor de todo es que te pregunten: ¿estás embarazada?.

Ese ha sido también uno de los motivos por los que he dejado de ir a visita, siempre he tenido problemas con el peso, el aumentar hace que mi autoestima esté por los suelos y el que me cuestionen de esa manera hace que me sienta mal y me enoje.

A lo que me dedico toman mucho en cuenta la imagen, ese también ha sido un motivo para que no me entusiasme por ir a buscar trabajo. No me siento agusto con mi cuerpo, no tengo tiempo de ir a hacer ejercicio o más bien no me doy ese espacio porque no quiero ni salir. He tratado de hacer dieta pero solamente duro dos días y regreso a la misma rutina.

No creo que engordemos porque queramos, en mi caso no tengo una buena disciplina para comer, en otras ocasiones no alcanzo a hacer de comer y compro comida hecha. Quienes subimos de peso es porque al ver que estamos gordas, nos deprimimos más y seguimos comiendo. Lo bueno que aun así nuestros esposos nos siguen queriendo.

YA FALTA POCO

Quedaron en que regresando de vacaciones retomaban mi caso, tengo la corazonada que ya falta poco para que este martirio termine.

En mi casa las cosas no marchan bien. He notado a mi esposa muy estresada, en ocasiones no desea hablar conmigo y me reprocha muchas cosas. Quisiera poder ayudarlos pero estando aquí encerrado no puedo. Lo único que puedo decirle es: espérame, ya estamos en las últimas, no te desesperes. Cuando salga vas a ver que le hecho ganas y vamos a volver a estar bien. Pero siento que ella no lo cree así. En estos momentos no se si me sigue queriendo, sé que han sido afectados física y emocionalmente todos los miembros de mi familia, que todas las cosas que han pasado han hecho que se sienta así: impotente por no poder solucionar las cosas de inmediato.

Ya falta poco, eso es lo que quiero creer y deseo. El proceso ya se cerró y aún no han dado la resolución porque no se en que lugar de la pila de expedientes va el mio para que ya lo lean y firmen.

Dios sólo te pido que me des paciencia y también se la otorgues a mi familia. Ese “ya falta poco” lo hemos venido escuchando de parte del licenciado desde hace varios meses… no me dejes solo, dame el control sobre mi mente para no pensar cosas absurdas como el querer quitarme la vida. Tú sabes de tiempos, tú puedes hacer maravillas y milagros. Por eso te pregunto a ti si en verdad ¿ya falta poco?.

LA PRESENCIA DE CRISTO Y MARIA EN LAS CÁRCELES

Hace unos días estuvieron en mi casa una amiga con su familia. Sus papás curiosamente dan pláticas en los reclusorios y vinieron al D.F. a un congreso. Por casualidad de la vida ella está viviendo lo mismo que yo pero su historia empezó antes. Ya lleva cuatro años de su vida así: en ir y venir desde Sonora al Distrito Federal. En realidad la admiro en como ha salido adelante, lo fuerte que ha sido a pesar de la adversidad. Iba a decir que creo que su fortaleza es a la gran unión que tiene con Dios pero corrijo: sé que esa fuerza se la debe a él y a su ángel protector porque es muy ferviente a él.

Su padre escribió un libro titulado: La presencia de Cristo y María en las cárceles. Es un documento en donde hay testimonios de internos y reflexiones y me regaló uno. Al siguiente día de que se fueron empecé a leerlo, creo que no estaba aún preparada para ello porque he estado muy vulnerable. Al tener contacto con las primeras páginas se me hizo un nudo en la garganta y empecé a llorar. Al siguiente día volví a retomar la lectura con más calma y descubriendo todo lo que han hecho estas dos esencias dentro de estas personas que los descubrieron.

Siempre trato de rezar en las noches y pedirle a Dios que me de la sabiduría para enfrentar esta situación, que no me suelte de la mano porque sin él no sé que podría hacer.

La vida me ha dejado sola, a veces desearía que mis padres vivieran para que me acobijaran entre sus brazos para hacerme sentir fuerte. Sé que no están físicamente pero puedo sentirlos y sobre todo, sentir a Dios porque sea como sea, no me ha dejado sola y ha sido condescendiente conmigo. Gracias Señor, gracias por ser ese padre que protege.

 

DEJAME AMARTE ESTA NOCHE

 Se acercaba el día de tu cumpleaños y quería regalarte algo especial. Grabé un programa de radio para ti pero no me era tan fácil entregártelo. Así que también decidí hacerte una canción. Un amigo se encargó de hacerle la música y yo la letra junto con la tonada. Me fue muy difícil seguir el ritmo, nunca pude grabarla pero fui a cantártela en capela. Te llevé comida, un pastel e hicimos el amor en “nuestro castillo azul”, así como lo llamaste. Muchos de ustedes saben a que lugar me refiero. Así va la letra de la canción que te escribí y que espero que la podamos grabar algún día juntos…

¿QUIÉN ES EL QUE ESTÁ LLORANDO?

QUE LO SIENTO RECORRER MI CUARTO.

ENTRE CUATRO PAREDES ME PERDÍ,

JURO QUE ESTA NOCHE TE SENTÍ.

QUIERO DESPERTAR DE ESTE SUEÑO,

ES ALGO QUE NO COMPRENDO;

ES TAN FÁCIL ACUSAR, ES TAN SENCILLO ODIAR.

DEJAME AMARTE ESTA NOCHE,

CIERRA LOS OJOS Y PIENSA EN MI,

QUIERO QUE APRENDAS A OLVIDAR

ESO QUE TE HA DE ATAR.

QUIERO RECIBIR TUS BESOS,

ESTOS PASILLOS SON TAN FUNESTOS;

MIRO LAS ESTRELLAS ESTA VEZ,

NO QUIERO PERDER LA FE.

PUENTE MUSICAL………………………………….

¿QUIÉN ES EL QUE ESTÁ MURIENDO

VIVIENDO EL PEOR DE LOS CUENTOS?

QUISIERA ABRIR ESA PRISIÓN

Y CON MAGIA LLENARLA DE AMOR.

DÉJAME AMARTE ESTA NOCHE

CIERRA LOS OJOS Y PIENSA EN MI,

QUIERO QUE APRENDAS A OLVIDAR

ESE TORMENTO QUE TE HA DE ATAR.

QUIERO RECIBIR TUS BESOS

ESOS PASILLOS SON TAN FUNESTOS,

MIRO LAS ESTRELLAS ESTA VEZ

NO QUIERO PERDER LA FE.

PUENTE………………………………………

SÓLO, DEJAME AMARTE ESTA NOCHE

QUIERO QUE APRENDAS A OLVIDAR

ESTE TORMENTO QUE ME HA DE ATAR,

ESE TORMENTO QUE TE HA DE ATAR.

MIRO LAS ESTRELLAS ESTA NOCHE

SON VARIOS MOTIVOS LLENOS DE FE.

QUISIERA ABRIR ESA PRISIÓN

Y CON MAGIA LLENARLA DE AMOR.

DEJAME AMARTE ESTA NOCHE

DEJAME AMARTE ESTA NOCHE

DEJAME AMARTE ESTA NOCHE

DEJAME AMARTE… ESTA NOCHE.

RENOMIX

Después de tres meses te hice llegar con una amiga un CD con el programa que te había grabado por tu cumpleaños al cual le puse RENOMIX. Puede ser que ya era el momento que lo recibieras, porque esos mensajes que vienen en el audio son los que necesitabas oír.

Como no dejan entrar con discos al penal, no encontraba la forma de dártelo personalmente, a ella le dije que era una película para que no sintiera nervios al llevarlo. Pagó 10 pesos y dejaron que lo ingresara. Dices que lo escuchaste completo, que no paraste de llorar toda la noche y que cuando necesitas oírme lo pones para sentir que estoy ahí. Pero luego te cuestionas ¿qué pasó en estos tres meses que ya no digo te amo?.

La falta de dinero, los problemas, la angustia, el ver que no se soluciona nada me han hecho callar esos ¡te amos!. Ahora no me siento segura si en realidad quiero volver contigo. ¿Porqué?, porque no quiero vivir la misma historia que teníamos.  Ya no quiero gritos, golpes, desconfianza. El sentirme inferior a tu familia, el ser ese plato de segunda mesa.

Me he acostumbrado a estar sola, ya nos acomodamos a un estilo de vida, tu familia ha estado distante de nosotros como quiero que estén. El que tú regreses con nosotros es como volver a retomar las viejas rencillas. Renomix lo hice con cariño, para dejarte ese mensaje de esperanza, de apoyo. No te deseo mal, quiero que estés libre pero… no se si quiero estar contigo.

UN CUMPLEAÑOS SIN TI

 Mañana es mi cumpleaños, no se como lo festejaré. Quizás no haga nada más que la misma rutina de siempre: limpiar la casa. A ti siempre se te olvidan las fechas, siempre he esperado que me sorprendas con algo. Bueno un día me sorprendiste con un anillo pero más lo hiciste cuando me lo quitaste y jamás me lo volviste a dar.

Has dicho en muchas ocasiones que soy muy materialista, que de seguro espero grandes regalos de tu parte. ¡Qué poco me conoces!, lo único que he esperado que tengas un detalle conmigo y eso no tiene que ver con dinero, sino que hagas algo original por mi. Sé que es mucho pedir, no lo harás.

Un cumpleaños sin ti puede ser como todos… sin ti pero con muchas broncas.

Por fortuna tengo a mis hijos, aún no he pensado que hacer pero quiero estar con ellos. Quiero quitar de mi rostro por un segundo, esos llantos y ese tormento de los que he sido presa en estos últimos meses. Quiero sonreír en este día disfrutando de sus ocurrencias y de su compañía. Tú ni siquiera te acordarás de esta fecha y ya ni pretendo que lo hagas, nunca has sido un hombre de detalles y te enorgulleces de eso. Aunque ahora se justifica porque no estás libre, porque no puedes estar a mi lado…

Tenía muchos planes para cuando llegara a esta edad pero todo se desvaneció. 

 

NUESTRO CASTILLO AZUL

 Después de algunos meses decidiste venir a verme y aceptaste ir a lo que aquí le llaman “cabañas”. Para muchos puede parecer algo impropio, todos sabemos que no son legales dentro de los reclusorios, pero es una forma que más que satisfacer nuestros deseos podemos estar junto con la mujer que amamos.

Sentí tus labios junto a los míos, quise que quedara plasmada en mi piel y en mis sentidos el olor de tu perfume para tenerte cuando te tuvieras que ir. Te abracé con fuerza, no quería que este momento se acabara. Toque lentamente tus brazos, tus piernas, tu espalda… lo quería hacer con detalle para recordarte y sentirte cada segundo de mi permanencia en este lugar. Hacía mucho calor, nuestros cuerpos sudaban… quería hacerte el amor una y mil veces para recuperar el tiempo perdido. Quería llegar hasta tocar tu alma y estremecerme con tus gemidos, con tu respiración.

Me encantas, me fascina tu olor, la suavidad de tu piel. Disfruto verme en tus grandes ojos. No quisiera que se acabara el tiempo, no quisiera despegarme de ti. De repente olvidé en que lugar me encontraba, tú me hiciste sentir libre estando preso… amor: ¡llévame contigo!, no quiero seguir más en este lugar. Sin ti siento que me muero. Gracias por regalarme este momento de intimidad en el que me hiciste sentir de nuevo querido. Cuando vuelvas y quieras estar conmigo volveremos a este lugar: “Nuestro castillo azul”.

 LAS CABAÑAS

Cuando recién ingresaste un licenciado nos habló de los peligros que corríamos al visitar el reclusorio, nos recomendó en como debíamos ir vestidas y también comentó que ya no existían los lugares de visitas conyugales. Como tenía curiosidad de saber como se vivía dentro de un reclusorio me puse a ver videos en youtube, busqué información en internet y me topé con que existían estos lugares clandestinos llamados “cabañas” los cuales cumplían la función de motel. Nunca me imaginé aceptar a tener relaciones dentro de ese lugar pero quería que me sintieras y más que por necesidad lo hice para darte fuerza de seguir luchando por nosotros.

Siempre me has dicho que soy muy exhibicionista, que me gusta hacerlo en lugares poco convencionales y demás… por eso no tuve el más mínimo pudor en aceptar que estuviéramos solos en ese lugar.

Quiero decirte que lo disfrute, sentía que estábamos en nuestro mundo, lejos de todo… en un minuto me perdí, olvidé que estábamos en un reclusorio. Hace mucho tiempo que no teníamos intimidad como en aquella ocasión. Te besé una y mil veces, me acurruqué en tus brazos como no lo había hecho cuando dormíamos juntos. Lloré porque necesitaba sentirme querida, protegida. ¡Te extraño! Pero no quiero extrañarte. Tengo que ser fuerte, tener el corazón de piedra para poder seguir viva sin que el mundo me coma.

Aun así cada sábado regresábamos a ese mismo lugar “las cabañas” que se convirtieron en ese nido de amor que nos hacían sentirnos de nuevo amados.

 

¿CUÁNDO REGRESARÁ PAPÁ?

 _Mamá: ¿Papá ya no va a regresar?. ¿Qué vamos a hacer ahora?. Pobres de mis hijos, viven con la incertidumbre de no saber si seguiremos viviendo en esta misma ciudad o nos vamos a cambiar de residencia, si seguirán con sus mismos compañeros de escuela o se irán a otra. He tratado de que vivan contentos, a veces jugamos a algún juego de mesa o videojuego, salimos a pasear, platicamos… nunca he querido que vayan a la cárcel, no es lugar para ellos. Y no es que quiera tenerlos bajo una esfera de cristal, ellos saben perfectamente donde está su padre y de que se le acusa pero son niños y considero que la niñez es una etapa muy importante para su desarrollo, no quiero que vean esa parte del mundo.

Cuando preguntan sobre su papá les digo: pronto estará con nosotros, pero cuando me cuestionan otras cosas no sé que responderles porque ni yo misma se la respuesta.

Si supieran las personas que tramaron todo esto el daño que le están haciendo a mi familia… no se merecen esas lágrimas que han derramado pero tratan de ser fuertes y cuando me ven débil o llorando corren a abrazarme. Nos abrazamos fuerte y eso nos hace sentirnos que no somos uno luchando contra todo, sino que somos una familia unida porque aunque sean pequeños son los que me impulsan a seguir viviendo con esta realidad que no comprendo y de la que no puedo escapar por más que lo intente.

 

DIOS, AYÚDALO A CREER EN TI

Esta prueba que nos pusiste es muy dura pero solamente tú sabes porque lo hiciste. Hay días en que pierde la fe, la esperanza;  ve que el tiempo pasa y sigue ahí. No se si por las noches aclame tu presencia, si ore o platique contigo, no se si busque fuerza a través de ti. Siento que dejó de creer en que existías, que se sintió abandonado, que lo estás castigando por algo.

Dios, ¡Ayúdalo a creer en ti!, demuéstrale que no lo haz abandonado. Los días no son fáciles dentro de una prisión porque hay muchos a los que les gusta buscar pleito, que por conseguir droga son capaces de todo.

En este tiempo ha visto el otro panorama del mundo, tiene contacto con criminales como:   asesinos, violadores, secuestradores y ve la forma en que aun estando dentro de una prisión, siguen cometiendo sus fechorías.

Dios, no lo dejes solo. Conviértelo en creyente, manifiéstate en cada una de las personas con las que mantiene contacto. Aléjalo de los malos pensamientos y de las personas que pueden influir negativamente en su vida.

Hoy como todas las noches te pido porque todo se resuelva, que no nos sueltes de la mano, que nos ayudes a superar esta situación. Sabemos que el odio no te gusta, así que guíanos a hacer lo correcto hoy y siempre.

EL PÁJARO

Pájaro es el apodo que recibe uno de los internos de este reclusorio. Se encarga de ofrecer mesas los días de visita y así fue como lo conocí. Cuando viene mi familia me ayuda con las bolsas de comida y los lleva hacia el lugar donde vamos a comer, siempre está al pendiente de que no nos falte nada. Es una gran persona aunque desconozco el verdadero motivo por el que está aquí.

Nunca he visto que vengan a visitarlo; en una ocasión comentó que solamente lo hacen una vez al año, ese día que me lo dijo me abrazo con una sonrisa como burlándose de la situación pero verdaderamente sé que le duele.

Es un hombre fuerte, digno de admirar… trata de ocultar su sufrimiento con una sonrisa pero sé que ese pájaro se muere por volar. Amigo, hermano: no se cuantos años más tengas que callar, pero te agradezco que te des el tiempo para darme una palabra de aliento cuando lo necesito, que a pesar de tu dolor regales una sonrisa al que se te acerca.

Querido pájaro: ¡Quiera Dios que pronto puedas reunirte de nuevo con tu familia! que si hiciste algún mal en realidad estés arrepentido y trates de cambiar, que tengas una nueva oportunidad para salir adelante y construir nuevos sueños… gracias pájaro, gracias por el tiempo que compartiste conmigo para ayudarme a vivir dentro de esta prisión.

PASANDO POR EL TÚNEL

 Después de una de mis tantas audiencias, iba de regreso al patio junto con algunos de mis compañeros. Al pasar por “el túnel” vimos como un señor ya mayor estaba muerto en llanto, con un dolor tan grande que le salía dentro del alma. Nos acercamos a él para ver que le pasaba o en que podíamos ayudarlo y nos comentó que lo habían sentenciado. Lo único que hicimos fue abrazarlo para darle fortaleza, algunos presos se burlaban del hombre y también de nosotros pero no nos importó. Todos entendemos que es eso; muchos vivimos con miedo de que las cosas no salgan como esperamos y también nos dejen aquí por algunos años. Es muy feo estar solo, sin que nadie te diga: todo va a estar bien.

En ese túnel ves muchas cosas, es el lugar perfecto para que muchos te quiten algunas de tus pertenencias, te golpeen, se droguen e inclusive se prostituyan. No hay vigilancia y desconozco el motivo ya que todo mundo sabe aquí es donde muchos hacen de las suyas.

Cuando paso por el túnel siempre voy con miedo, atento a todo para que nadie me sorprenda, camino rápido buscando de inmediato esa luz que da al juzgado. En esos momentos también me pongo a pensar en como nuestra vida es  un túnel, llena de peligros y en donde tratamos de buscar una luz que nos de seguridad.

¡Cuántas historias suceden aquí!, ¡cuántas lágrimas se han derramado!. Si este túnel hablara…

LA VENDA DE LOS OJOS

Nunca quise creer lo que mi esposa decía sobre mi familia, no entendía cómo era eso de que los habían dejado solos desde cuando inicio mi situación aquí en la cárcel. Mis hermanos me decían que estaban al pendiente y muchas veces discutimos sobre el mismo tema cuando ella me negaba de  que era así.

Pasaron muchos meses para que pudiera darme cuenta que en realidad los habían abandonado y creí cuando mis propios hijos me lo dijeron.

Cuando fueron a mi casa los ignoraron por completo, mi hermana se portó altanera y ellos regresaron con su madre por una parte enojados y por otra tristes. El que se metan con ellos sí me molesta, no merecen ese trato ni que los lastimen de esa forma. Bastante han sufrido en todos estos meses para que los hagan menos.

Llore por no haberme dado cuenta de esta situación desde un inicio, le pedí perdón a mi mujer por no haberle creído. Le juré que lucharía por ellos, que íbamos a salir adelante y que me los iba a llevar lejos de mi familia.

Estando en una prisión piensas muchas cosas, algunos de esos pensamientos no son acertados y acepto que me equivoqué. Perdón hijos, perdón por haberlos abandonado, por no estar cuando me necesitaban. Sólo quiero verlos a los ojos para decirles que soy inocente, que no hice aquello de lo que se me acusa. Familia, pronto estaré con ustedes.

 

POR ESE MOTIVO VOLVIMOS A HABLARNOS

¡Qué difícil es tener un hijo adolescente!. Mi hijo había dejado de hablarme por un mes. Habíamos discutido fuertemente porque había dejado sus estudios y no estaba haciendo nada productivo. Perdí el control, dije verdades pero sin tacto y lo lastimé al grado que trataba de evitarme. Me dolía mucho pero esperaba el momento para que pudiéramos de nuevo retomar el tema sin que me ignorara. Cuando detuvieron a mi esposo, me sentía sola. Mis hijos son pequeños y no podía desahogarme con ellos a pesar de que supieron de inmediato que pasaba. En cambio mi otro hijo estaba en su mundo, lejano al problema… me dio mucho coraje, entre a su habitación y le dije: ¡quiero que te vayas, no quiero que sigas viviendo aquí!. Salí molesta. Él se levantó de su cama, fue tranquilamente a donde estaba, me vio a los ojos y me preguntó: ¿en realidad quieres que me vaya?. Envuelta en llanto le dije que no, que lo que quería era que me apoyara, que me abrazara, que no me dejara sola, que no sabía que hacer… Él me abrazo con fuerza, trató de sacar mis lágrimas y dijo: vamos a estar bien.

¿Quién iba a imaginar que esto tenía que pasar para que volviera a dirigirme la palabra?, porque a pesar de su orgullo me hizo sentir cómo un hijo nunca abandona a su madre cuando más lo necesita. Desde ese momento volvimos a platicar, estaba al pendiente de mi para que no decayera y empezó a apoyarme tomando el rol del hijo mayor.

¡Te quiero hijo! Y quiero que te sigas preparando. No quiero que ni por casualidad vivas esta experiencia que está pasando tu padre.

 

 TIENE QUE HABER JUSTICIA

El miércoles 9 de enero sucedió una desgracia que vino a transformar mi vida. Mi esposo se fue como cada mañana a trabajar. Uno de sus empleados iba a trabajar en otra sucursal y su empleada siempre llegaba tarde. Como había que abrir a la hora señalada, lo hizo como cada día…

Al abrir la cortina, entró un sujeto con pistola en mano, bajó una de las cámaras y empezó a golpearlo. Lo obligó a que metiera todas las joyas a una bolsa, él no se podía levantar, le estaba saliendo demasiada sangre…

Activó la alarma de la casa de empeño de donde era Gerente, está no está conectada con la Policía, sólo se escucha cerca de la tienda.

Cuando se fue el sujeto, mi esposo se fue arrastrando hasta donde estaba el teléfono para decirle al dueño que acababan de asaltar la tienda. Tiempo después llegan algunos vecinos para auxiliarlo y llaman a una ambulancia, al mismo tiempo llegan algunas patrullas.

Mi esposo fue trasladado por el ERUM al Hospital, ahí lo atendieron y como no llevábamos cartilla ni identificación, no nos llenaron los papeles y nos hicieron ir hasta la clínica que nos correspondía. En casos como este siempre hay policías tomando reporte, en esta ocasión no hubo nadie.

Yo me encargué de hacer las vueltas pues él estaba muy mal. Momentos más tarde le  llamó a su jefe para ver si iba a hacer la denuncia pero le dijo que no se preocupara, que él se hacía cargo.

En la tarde llamó un abogado por parte de la empresa, quería ver a mi esposo para darle dinero, “para que pudiera estar estable económicamente mientras se reponía”.

Como se le hizo extraño, le llamó a un “amigo” que es abogado para que lo asesorara. El le recomendó no ver a este licenciado ni que hiciera todavía su declaración.

Ya en la tarde había unos carros muy sospechosos, parecían que vigilaban nuestro departamento. Así que volvió a llamarle a este “amigo” y le dijo que no saliera, que probablemente las cosas habían tomado un giro sorpresivo.

Así estuvimos. Mi esposo no dejaba de sangrar, no podía recibir atención médica. Fue hasta  que  ya no había nadie vigilando que lo pude llevar al Seguro. Tenía una fractura en la nariz, un esguince y lo habían mandado con el neurólogo porque empezaba a ver borroso por los golpes que recibió en la cabeza.

Este “amigo” abogado le dijo que le iba a tramitar un amparo para que pudiera ir a declarar. Fuimos a su oficina para firmarlo y dijo que no se preocupara, que todo iba a estar bien.

El viernes a primera hora se fue con su hermano y este “licenciado”,  pero la sorpresa fue que no lo dejaron declarar y que lo detuvieron.

En la noche llegó el abogado de la parte contraria con sus “TESTIGOS” quienes aseguraron que mi esposo les había dicho que iba a asaltar la tienda. ¡Qué estupidez!. Esta declaración parecía un guion de película, fuera de la realidad.

La sorpresa fue mayúscula cuando nos fuimos dando cuenta que todo era un plan por parte de la empresa y que su “amigo” era parte de este complot.

Él sabía que el amparo no procedía, fue a entregarlo. Fue hasta el sábado a las 10 de la noche cuando mi esposo hizo la declaración y el abogado nos engañó diciendo que sería a las 12 de la noche, esto para que nos fuéramos y él hiciera la negociación.

Desafortunadamente este tipo asesoró a mi esposo en lo que debía decir en su declaración, cuando se lo llevaron para que lo revisara el médico, vi como este sujeto recibió una llamada. Claro su plan estaba resultando.

En la madrugada se lo llevaron al reclusorio…

Jamás me imaginé vivir esta experiencia, esta impotencia de que alguien que es inocente se le culpe de algo que ni por su cabeza pasaría.

El plan era así: el dueño de la casa de empeño “Monte Prendario de las Naciones” ya no tenía mucho dinero, al no ser productivas las sucursales se las quitarían. Si él denuncia un robo, el seguro le cubriría, pero si había un tercero lastimado (como en este caso fue mi esposo) les daban más dinero. La cifra de lo robado la aumenta y el único que sabía en realidad lo que había era mi esposo.

Desafortunadamente llegó al Reclusorio esa semana que estaba haciendo demasiado frío y así tuvo que estar, estaba en una celda con 16 personas y no se podían ni sentar así que dormía de pie. Para poder comer tenía que sacar platos del bote de basura o se quedaría sin alimento. Para colmo de males, por el frío que pasó y porque un custodio le tiró agua helada encima, se enfermó de fiebre reumática. Ni por la condición en que llegó, ni porque se enfermó recibía atención médica, hasta que nuestro abogado pidió que lo revisaran. El medicamento corrió por nuestra cuenta.

Siento mucha impotencia porque es muy fácil culpar a alguien pero muy difícil demostrar que es inocente. Por culpa de otras personas que recibieron dinero, nuestra familia está sufriendo.

Hay mucha corrupción. En el Ministerio Público de seguro pagaron las partes contrarias para que se lo  llevaran preso. Sí, el fiscal recibe mínimo 80 mil pesos por este servicio. El seudo abogado que lo entregó por lo menos recibió sus 100 pesos. Este se llama Oscar y tiene su oficina en la calle de Tennessi. Adentro del Reclusorio es igual, no sabes si temer a los reclusos o a los custodios. Ahí se mueve mucho dinero, les cobran por todo y nos cobran por todo.

Comenta mi esposo que los criminalistas que lo han revisado le dicen que están seguros que es inocente, que ojalá no lo pasen a población porque una persona como él no merece tratar con delincuentes.

No todos los reclusos son culpables. En el Ministerio Público exageran los hechos o los cambian para que se los lleven presos. La versión que dio mi esposo cambió por completo…

Si comento esto que está sucediendo es porque estoy convencida de su inocencia. Ojalá me ayuden, tengo que sacarlo de ese infierno. Cualquiera puede ser víctima, hoy desafortunadamente lo sé.

Si tienen contacto con los medios de comunicación, si son personas públicas, si pueden ayudar con su oración o a difundir este mensaje para que se haga justicia se los agradeceré con toda mi alma. No por el “que dirán” voy a ocultar lo que pasa, si mi esposo fuera culpable sería la primera en dejarlo ahí. Pero como es inocente, tiene que estar libre, tiene que hacerse justicia.

Gracias a todos los que me han estado apoyando con sus mensajes, con sus oraciones. Estas no pueden parar. Creo en el poder de la oración y como dice mi hijo: si lo hacemos con el corazón, pronto papá estará con nosotros.

 

MÉXICO TRAS LAS REJAS

 

Como lo he expresado una y mil veces: es muy fácil culpar pero demostrar que alguien es inocente es una tarea agotadora. Nadie está exento, todos pueden ser presa fácil porque aquí no importa ninguna clase social, ni que tan ordenada lleves tu vida. De la noche a la mañana esta se puede convertir en un infierno.

México tras las rejas, un mundo desapercibido por la sociedad y de la cual se juzga sin conocerlo. Muchos creen que las personas que están en los reclusorios son culpables y no se fijan que un número considerable de reclusos son inocentes.

Sí, muchos son víctimas de alguna situación y están ahí por su mala suerte. La manera en como son tratados es arbitraria: declaraciones absurdas, fianzas elevadas, condiciones de vida deplorables y gastos excesivos para permanecer en el lugar.

El pueblo vive engañado cuando se dice que con nuestros impuestos pagamos la estancia de los reclusos. Quien ha entrado a cualquier cárcel del Distrito Federal se ha percatado de que este es un negocio, un negocio sucio. En donde no sabes a quien temer: a los mismos presos con un historial delictivo o a los custodios. Y es que por fuera todo parece transparente, legal. Podemos ver anuncios en donde se dice que se reporten las anomalías, que nadie está autorizado a recibir dinero. Las filas para entregar documentos y mostrar credenciales parecen llevarse en orden.

Como no todos reúnen los requisitos para entrar, afuera se pueden encontrar: ropa y zapatos que rentan a un precio que está al alcance de cualquier bolsillo. O bien, puedes dejar tus pertenencias en el área de paquetería.

 Pero la venta también está al por mayor porque uno puede encontrar: cigarros, ropa y zapatos que puede usar el interno, comida y demás cosas permitidas para ingresar.

Al inicio pasas varios filtros, sellos… te revisan corporalmente, después revisan tus pertenencias. La comida se tiene que llevar preferentemente en recipientes transparentes, mucha de las cosas que llevas te las tiran o bien, das alguna moneda para que la dejen ingresar. Nada tiene que ir en paquete, no entran latas o tetra pack.

Sólo puedes ingresar pocos cambios para el interno. Hay ropa que “tiran a un tambo de basura” con el pretexto de que no pasa y luego se las venden dentro del penal. Es parte del negocio. Eso también sucede con las cremas, el shampoo, el jabón, la pasta de dientes… ¿a cuánto se las venden?, a veces aumenta hasta el triple de su valor real.

En el reclusorio no es uno quien fomenta la corrupción para que te dejen pasar. Los custodios te obligan a hacerlo por la necesidad de ver a tu interno. Uno tiene que ser sumiso si no quieres recibir “un castigo” o que lo reciba tu la persona a la que vas a visitar. ¿Porqué?, porque un día que no logres pasar, es un día que tu familiar o amigo no recibe alimento.

 Aunque no lo crea, el alimento va a cargo del familiar porque la comida que dan dentro es incomible.

La cárcel, un lugar de maltratos y mafia. A los internos les cobran por: pasarles lista, por bajar a ver a su visita, por uso de baños… casi les cobran por respirar. Y uno paga porque le llamen al familiar, porque le den una mesa, entre otras cuestiones.

Desafortunadamente si alguno de los reclusos se enferma, no recibe atención médica y tiene que realizar las mismas labores que los demás. Si con ayuda de su abogado logra esa atención, es el mismo familiar del interno que tiene que depositar para que le proporcionen el medicamento.

 La extorción se da en coalición con los custodios. Para que lo le hagan nada al recluso, los familiares tienen que depositar en una cuenta bancaria del banco de Elektra.

La cárcel es el infierno mismo. No los rehabilitan, no los tratan como seres humanos, si hace frío se tienen que aguantar, a veces permanecen parados en sus celdas porque no hay espacio para sentarse ni mucho menos para dormir.

¿Te has preguntado porqué están sobre pobladas?. A los policías les dan un porcentaje extra por cada persona que metan a la cárcel, al momento que uno va a hacer una denuncia, los mismos del ministerio público exageran los hechos para que esta persona se vaya directo al reclusorio.

Algunas demandas son tan absurdas y proceden porque hay mucho dinero de por medio: hay quienes compran al fiscal, al juez, a los abogados, contratan gente como testigos. Y todo se vuelve una novela en donde el único perjudicado es al que se le echa la culpa.

La película “presunto culpable” no es nada ante la cruda realidad de los reclusorios en el D.F. Hay muchas víctimas que sin deberla ni temerla están ahí y ese documental es por esos inocentes que tienen que vivir una historia que no les corresponde por culpa de personas que no tienen ética, sensibilidad, moral y que se dejan llevar por la ambición.

México, despierta. Abre tus ojos ante una realidad. A Esta gente se le dio un poder del cual no estaban capacitados, por eso pasan por encima de uno. No estamos solos, somos muchos los que exigimos un cambio, que deseamos hablar, que deseamos desenmascarar a las malas personas que hacen que nuestro país no progrese.

¡Cárcel para los delincuentes, no para los inocentes!. “Todos merecemos ser tratados como seres humanos”.

 

ESAS NOCHES

Estaba impaciente, no había recibido tu llamada. Cuando no lo haces siento que algo paso y me da miedo pero a la vez pienso: ¿saldría libre?. Luego vienen esas ganas de llorar que me las tengo que aguantar para que nuestros pequeños no se angustien.

Esta noche me fui a dormir a la recámara de los niños, a través de ese gran ventanal vi como pasaba un avión y te recordé porque amas a los aviones. Me dio mucha melancolía así que me puse a rezar, luego las lágrimas recorrieron mis mejillas al pensar en cómo a estas alturas no se resuelve tu situación y la mía se va complicando más. Dijeron que esta semana iba a ser decisiva pero ya estamos a miércoles y nada ha cambiado.

Quería ir a verte mañana que es día de visita. Desafortunadamente no te lo pude decir porque no llamaste. ¡Te necesito!, ya no puedo más con este dolor. Siempre espero las noches para poder desahogarme, para poder platicar con Dios, para poder llorar todo lo que pueda. Esas noches tan solitarias, tan calladas; en donde duermo del cansancio mismo.

Ven, dime que todo ya se solucionó, que vamos a vivir una nueva historia. No quiero seguir más tiempo sola, engañando a las personas cuando preguntan por tu ausencia.

Necesito escuchar que me amas, esta noche necesito que me abraces.

¡Ven, y quédate ya conmigo!.

CONTINUA PRESOS DE UNA HISTORIA 2

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