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LA RULETA DE LA VIDA Autor: Maru Buelna

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En la vida todo es una ruleta de vivencias buenas y malas; en donde a veces nos toca ganar y en otras perder. Cuando ganamos estamos disfrutando de la cima, viendo las carencias y las necesidades de otros desde lo lejos o bien; cerrando los ojos ante ello. En esos momentos donde tenemos una buena jugada las personas nos rodean y nos alaban pero cuando ésta ruleta nos da una un giro inesperado llevándonos al fondo... si no estamos preparados para ello solemos sufrir porque no sabemos como hacerle para estar en ese nuevo mundo.

En ese camino podemos toparnos con gente buena que nos echa la mano, con gente positiva que nos da una lección de vida pero también con personas que se aparecen sólo para hacernos daño.

Desafortunadamente eso nos convierte en personas desconfiadas porque nos volvemos más precavidos y somos sólo nosotros quienes se vuelven los confidentes más seguros.

Mi vida también fue así: de comodidades, de amistades afines a mi, de logros y aprendizaje pero esa ruleta decidió dar ese giro que me llevó al vacio.

No fue fácil adaptarme a un mundo tan ajeno al mio; creo que jamás se me olvidará ese primer día en éste lugar en donde por cinco años me tocó vivir los peores momentos y las peores situaciones de sobrevivencia.

Tampoco fue fácil decir: estamos solos en un sitio que no conocemos, en donde no tenemos familia ni amistades y en donde tampoco había un trabajo.

Pasamos las peores Navidades, se acabaron las celebraciones de cumpleaños, los viajes, los paseos... aún así careciendo de muchas cosas y en donde muchas veces me sentí derrotada;  había un impulso que me hacía seguir.

No puedo negar que en ese andar me topé con algunos ángeles que me apoyaron en su momento para aligerar la carga.

Después de haber tocado infinidad de puertas... tuve que buscar trabajo en algo totalmente ajeno a lo mio, en donde en ocasiones me sentí esclava por un salario mínimo. Pero de todo se aprende, de errores y aciertos por eso lo tomé como una nueva lección de vida en donde ponía en práctica la palabra: Humildad.

Aunque esta decisión la tomé después de habe leído un libro en donde se me quedó grabado un fragmento que decía: quizás el trabajo que tienes no es lo que deseabas, pero si te da para vivir y comer tienes que estar feliz porque te aligera la carga por eso tienes que agradecerlo, eso no impide que no hagas lo que te gusta o lo que amas, eso lo puedes convertir en tu pasatiempo. Claro que no fue fácil resignarme pero si quería que la ruleta volviera a girar... tenía que hacerlo.

En cuestión de amistades no es sencillo hablar cuando recibí puñaladas por la espalda, así que a quien sólo le confio mis secretos más íntimos es a mi.

Fue irónico que después de haber tenido: logros, éxito, reconocimientos; la vida me haya llevado a vivir insultos, sumisión y malos tratos.

Quienes me vieron brillar me preguntan: ¿porqué te perdiste en el camino?. No niego que caí en depresión, que me hundí en el dolor, que deseaba morir. No era fácil estar de pie con tantas preguntas sin respuesta, pasando un trago amargo y tenerlo que callar u ocultar, dándome cuenta que mi mundo color de rosa era de otro color que no me gustaba.

Después de haber estado en terapia estaba preparada para enfrentar esa nueva vida me gustara o no, ya estaba viviéndola y me tenía que adaptar a las circunstancias.

Puedo decir que los cambios no son fáciles, menos cuando se tiene que luchar sola contra el mundo: escuela, casa, familia, enfermedades, economía, trabajo, educación, etc. Pero... ¡no me dí por vencida! a pesar de que muchas veces quise soltar el timón al no encontrar salida.

Muchos me quisieron ver caer, hubo alguien que me gritó: ¡muertos de hambre!. Irónico porque quien lo hizo camina con la cabeza agachada mientras yo siempre ando con la cabeza en alto porque no he tenido que avergonzarme de haber hecho nada indebido aunque me hayan implicado en asuntos ajenos a mi. Estoy orgullosa de decir: tengo la conciencia tranquila.

Conozco quienes se desesperan por cuestiones económicas o quienes sienten que el mundo se les viene abajo, muchas veces me sentí asi pero cuando tienes a Dios de tu parte nada te derrumba y yo creo en él.Hubo un día en que alguien me preguntó que si porque estaba tan tranquila si tenía deudas, que él no podría estar así a lo que le contesté: yo creo en lo que tú no crees.

Sí, creo en Dios, en ese Dios que jamás me soltó de la mano, que me expuso a pruebas difíciles porque deseaba que aprendiera algo de esto. Él me hizo fuerte, jamás me dejó aunque en el camino yo lo abandoné.

Aún hay sueños y planes, sé que la ruleta de la vida va a seguir dando sus giros para llevarme a ese momento de felicidad y satisfacción que tanto anhelo. No se si llegaré sola o acompañada pero pronto podré decirles a quienes no creyeron en mi: ¡ésta soy yo!, la que brilla, la éxitosa. Al fin y al cabo soy leo...

Voy a girar de nuevo ésta ruleta, voy a ver hacia donde me quiere llevar porque ha llegado mi momento de volar.

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