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Un sabio de cinco. ¿Un prepotente de doce?: Maru Buelna

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Como han cambiado las cosas...

Desde el momento que supe que llegabas a mi vida, me convertí en la mujer mas fuerte, la que se enfrentaba al mundo por ti. No me importaron las criticas, las malas caras o los sacrificios que pase. Tú eras más importante que el sentido de mi existencia.

 

Cuando más fuiste creciendo, aprendía a cada minuto algo nuevo que me ibas enseñando. Tus palabras y tus acciones eran tan sabias... me sentía como si fueras un ángel conviviendo con un ser terrenal al que se le tenia que enseñar lo que era el ser madre.

 

Siempre sonreías cuando jugaba contigo o te inventaba miles de cuentos, de un momento a otro pude convertirme en alguien a quien admirabas. Me veías tan alta, tan inalcanzable y satisfecha con mis logros que algunas veces me presumías con tus amistades.

 

Para ti siempre fui la mujer más bonita... no te importaba que estuviera recién levantada, en fachas, que hubiera subido de peso o que no me hubiera pintado el cabello. Ibas orgulloso de que te llevara de la mano, que estuviera al pendiente de ti y cuando iba por ti a la escuela, ese rostro serio esbozaba una intensa sonrisa que llenaba por completo mi vida.

 

Y de pronto... no se como cambiaron las cosas. Te despertaste un día, contemplaste tu habitación y viste que estabas rodeado de muchos objetos de tu personaje favorito, ¿lo recuerdas?. De pronto los quitaste, los metiste dentro de una caja y pusiste posters de animes; sobre todo de chicas.

 

Ya no quisiste salir conmigo, te volviste en ocasiones serio. Muchas veces te dije que tú eras mi mejor amigo, te contaba todo lo que me pasaba, en cambio tu.... me dijiste metiche porque deseaba saber algo de ti. Pero, no soy metiche, quisiera ayudarte a resolver tus dudas pero ya no me tienes confianza.

 

¡Cuánto has cambiado!, ahora te avergüenzas de lo que soy, ya no deseas que tus amigos me vean. Ahora si me dices que ando en fachas, que me veo gorda y examinas cada movimiento, palabra o actitud que tomo para criticarme.

 

Ahora si me juzgas, eres mi peor juez. En tu cabeza no cabe el valorar todo lo que he hecho por ti, no ves las acciones buenas y examinas mas las malas para deprimirte y pensar que soy la mujer mas mala del planeta, la que te abandono por estar trabajando.

 

Ya no me obedeces ni tienes respeto, te crees ¡tan sabio!, el hombre de mundo que convive con un ser ignorante, el que puede hacer lo que sea hasta agredir o insultar sin el mayor remordimiento.

 

El sabio de cinco se convirtió en un adolescente prepotente; interesado en los bienes materiales: en tener un buen coche, en tener los tenis de marca, en traer celular o dinero suficiente en su cartera. En el que el estudio no es tan importante como la vida misma.

 

No te importa el que uno se sienta mal con tus comentarios. Como hoy que me dijiste que... te avergonzabas de mí.

 

¡Cómo me dolió!, Jamás imagine que de tu boca salieran esas palabras. Siempre intente ser para ti: la mejor mamá, pero... no lo soy.

 

¿Así que te avergüenzas de mí?, déjame decirte que yo jamás me avergoncé de ti cuando salí embarazada. ¿sabes? Murmuraban cuando pasaba, me señalaban y criticaban como si hubiera cometido el peor pecado del mundo. Pero el sentirte dentro de mí me daba la fuerza suficiente para no decaer.

 

Algunos pensaron que no iba a terminar mis estudios, pero por ti era capaz de todo aunque el sacrificio fuera mayor. Caminaba varias cuadras para tomar el camión. Llevaba mi mochila, la pañalera, el porta bebe y a ti. ¿Era cansado?, si, muy cansado, pero sabes... nadie o nada nos iba a vencer.

 

Cuando entre a trabajar solo pensaba en que te iba a poder comprar, ya no pensaba en mi sino en ti. En cada espectáculo de niños estábamos en la primera fila y hacia lo imposible porque saludaras al personaje que te gustaba, te tomaba fotos y video, no me importaba correr o empujar a nadie con tal de lograrlo, no me daba pena que dijeran algo de mí por andar correteando a "Barney" con tal de que estuvieras cerca de el.

 

Si me mandaban llamar por tu mal comportamiento en la escuela, no me avergonzaba de ti, te defendía o trataba de mediar la situación para que no tuvieras problemas con tu maestra. Si sacabas malas notas, me ponía a estudiar contigo sin reprocharte esa calificación. Jamás te exigí un diez porque cada persona tiene diferentes capacidades, pero si procuraba de que sacaras buenas calificaciones apoyándote con tus tareas o cuando tenias que estudiar. No sé si lo recuerdas pero a veces tenia demasiado trabajo, estaba cansada y aun así te dedicaba ese tiempo porque siempre he querido que salgas adelante.

 

Cuando hacías una travesura, tenia que dar la cara. Jamás me avergoncé de tener un hijo como tu, siempre trate de comprenderte.

 

Pero hoy: tu te avergüenzas de mí.

 

Entiendo los cambios por los que has de pasar: tus primeras conquistas en donde tus mejores aliados serán tus amigos, tendrás mucha curiosidad por varios temas, en tu cabeza estarán miles de preguntas, te sentirás triste por no encontrarles alguna respuesta y tu cuerpo tendrá muchas transformaciones.

 Ahora hasta eres mal alto que yo.

 

Ya no escuchas mis consejos, mis regaños no te importan, ya no crees que soy especial y dudas que pueda alcanzar mis metas. Me pones mas años de los que tengo y dices que las personas a mi edad ya no pueden tener sueños....

En estos momentos sé que no entraras en razón, te crees tan experto... ahora soy tu peor enemiga.

 

Es difícil lidiar con un adolescente, no se como tratarte porque: nunca había tenido un hijo adolescente.

 

Lo que se es que no tomaras mis consejos, no escucharas mis regaños, te creerás superior a mí. Dirás que no te comprendo, te sentirás solo en el mundo, no sé si en tu mente entre la idea de querer morir. Veras mis fallas, criticaras mis defectos y pensaras que ya olvide la etapa de mi adolescencia.

 

Pero ¿sabes?, cuando termine volverás a acercarte a mí porque te darás cuanta de lo indispensable que soy en tu vida, me pedirás consejos, me pedirás apoyo y yo como siempre: Ahí estaré.

 

 Recomendaciòn: leer un sabio de cinco

 

 

 

 

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